Intel
ha lanzado, junto con Dell, Cisco, IBM y SAP, el proyecto Comunidades
Digitales, con el que pretende llevar las redes inalámbricas
de largo alcance a unas 100 ciudades de todo el mundo antes de
año y medio. Entre los trece proyectos piloto ya en marcha
hay sobre todo ciudades de EEUU y ninguna de España.
El
mayor fabricante mundial de procesadores trabaja desde 2003 en
la promoción del uso por parte de las administraciones
locales de las redes WiMax, un sistema de comunicación
sin cables que permite el envío y recepción de datos
a larga distancia -hasta 50 kilómetros-. Desde entonces
ha favorecido su extensión colaborado con varios ayuntamientos
en la creación de redes inalámbricas, pero ayer
reveló que espera extender sus acciones en este campo.
Anand
Chandrasekher, vicepresidente de la división de ventas
de la compañía estadounidense, afirmó ayer
que la iniciativa mantiene proyectos piloto en Cleveland, Corpus
Christi, Filadelfia y Portland (EE UU); Taipei (Taiwán);
Mangaratiba (Brasil); Düsseldorf (Alemania); Gyor (Hungría);
Jerusalén (Israel); el Principado de Mónaco; Seúl
(Corea del Sur); Osaka (Japón); y Westminster, en Reino
Unido.
"Estamos
trabajando junto a esas comunidades para ayudarles a dar el siguiente
paso y que expriman los beneficios de las tecnologías inalámbricas
(...), que incluyen menores costes operativos, mayor seguridad
pública y una base para el crecimiento y la competitividad",
dijo Chandrasekher.
En
Filadelfia y Cleveland, por ejemplo, las autoridades quieren aprovechar
esta tecnología para facilitar el trabajo de los inspectores
municipales, que podrán consultar información oficial
almacenada en los servidores de la administración mientras
realizan su trabajo en la calle. En la localidad tejana de Corpus
Christi preparan un enlace inalámbrico para vídeo
que usarán la policía y los servicios de emergencia.
La
creación de redes inalámbricas por parte de las
administraciones no está exenta de polémica, principalmente
porque las operadoras temen que se permita que estas infraestructuras
ofrezcan conexiones gratuitas a Internet a todos los ciudadanos.
En Filadelfia la preocupación de Verizon estuvo a punto
de bloquear el proyecto. La compañía cree que, si
se ofrece conectividad desde la administración, se altera
la competencia.
En
España, que no ha sido incluida en los proyectos piloto
de esta iniciativa, los problemas son similares. En 2003 la Comisión
del Mercado de Telecomunicaciones advertía de que la realización
de actividades de establecimiento y explotación de redes
y prestación de servicios de telecomunicaciones de forma
gratuita podría "producir distorsiones a la libre
competencia en el acceso a Internet y en la explotación
de redes públicas de telecomunicaciones".
Recientemente,
proyectos iniciados por los municipios de Barcelona y Atarfe recibieron
una sanción o la clausura por parte del organismo regulador.
Redacción
de Baquía