Pese a que las divergencias no han sido salvadas, los dirigentes
iraquíes prefirieron presentar el texto incompleto para
evitar la disolución de la Asamblea Nacional y el colapso
de todo el proceso de transición auspiciado por Estados
Unidos.
Poco antes
del medianoche, el presidente de la Cámara, Hayim al-Hasani,
comunicó a los diputados presentes que el texto estaba
en su mano, pero advirtió que existen aún puntos
conflictivos que deberán ser resueltos antes del viernes.
"Todas
las partes han aceptado el borrador de la Constitución,
pero todavía hay algunos asuntos pendientes que se arreglarán
en los próximos tres días", afirmó.
Al-Hasani
no especificó a la Cámara cuales son las discrepancias,
aunque después aclaró a una periodista que son las
mismas que la semana pasada obligaron a la prórroga: el
federalismo, el papel del Islam y el reparto de las riquezas.
Durante todo
el día se había especulado con la posibilidad de
que el texto fuera presentado pese a la oposición de los
suníes debido a la presiones de Estados Unidos, que temía
que un posible fracaso minara su política en Irak.
Fuentes cercanas
a la Comisión que redactó el borrador filtraron
que el texto resolvía el espinoso problema de la división
del Estado con una fórmula de compromiso en la que se calificara
a Irak como una "república democrática, parlamentaria
y federal", sin detallar este último calificativo.
Con ella,
chiíes y kurdos pretendían salvar las reticencias
de los suníes y aplazar la peliaguda cuestión hasta
después de las elecciones.
El malestar
de los suníes, que se sentían marginados, era evidente
minutos antes de que Al-Hasani presentara el texto a la Cámara.
Saleh al-Mutlak,
miembro suní de la Comisión que redactó el
borrador, insistió ante los periodistas en que su comunidad
no aceptaba el documento y albergaba dudas sobre la legalidad
de presentar un texto no consensuado.
Tarek al-Hasani,
secretario general del Partido Islámico Iraquí,
el principal grupo de Irak, precisó que su comunidad presentó
durante las negociaciones de la tarde unas propuestas que no ha
visto reflejadas en el borrador.
"Son
puntos que reflejan las aspiraciones de los iraquíes, y
que esperamos que sean aceptadas en los próximos días",
afirmó.
La nueva coyuntura,
no contemplada en la ley interina de Administración del
Estado, abre ahora un nuevo paréntesis de incertidumbre
en el proceso de transición iraquí.
Una vez entregado
el texto debe ser aprobado por la Cámara -para lo que se
necesita una mayoría simple-, pero de momento no existe
fecha para la votación.
En caso de
que sea aprobada, la Carta Magna será sometida a referéndum
popular antes de finales de octubre.
Si el pueblo
la acepta, se convocarán nueva elecciones a mediados de
diciembre, pero si dos tercios de los votantes en tres de las
18 regiones de Irak la rechazan, la Constitución quedará
invalidada y deberán celebrarse comicios legislativos.
Los
grupos suníes volvieron a advertir hoy que harán
campaña por el "no" si no se satisfacen sus demandas.
EFE