El Cristo de los inmigrantes
   

01 de septiembre de 2005

Unos dicen que su color se debe al humo que desprenden las velas que lo iluminan. Para otros, simboliza el pecado, y hay quienes consideran que el matiz que adquiere se debe por estar ubicado en el oeste, donde cae la noche. Pero lo cierto es que para todos, el Cristo Negro de Esquipulas es milagroso desde que se convirtió en inmigrante.


Desde hace tres años, la parroquia de Santa Cecilia en Los Ángeles acoge la réplica de la talla que mora en la Basílica de Esquipulas, a 222 kilómetros de la capital de Guatemala y no tan lejos de Honduras y El Salvador. Durante este fin de semana puede venerarse en la feria chapina de Inglewood, donde su llegada sigue sorprendiendo.

"Queríamos tener en Los Ángeles una imagen del Cristo Negro, para que estuviera presente en las misas y en las novenas de enero. Hablamos con las aerolíneas, pero no podían traerlo porque eran fechas de muchos vuelos y no había espacio", relató Guillermo Palencia, Presidente de la Fraternidad del Señor de Esquipulas.

Fue entonces cuando alguien llamó diciendo que un autobús saldría de Guatemala rumbo a California. Muchos de los pasajeros acomodaron su equipaje en los asientos y la imagen, que hoy se conoce como el Cristo "Mojado", viajó escondida en la cajuela del vehículo.

Sin papeles que lo acreditaran como una réplica de la talla de 1595 que permanece en Guatemala, la escultura de Esquipulas padeció el mismo martirio que muchos inmigrantes indocumentados pasan al cruzar la frontera. Al llegar a Tijuana sufrió el primer soborno.

"Pidieron 190 dólares para dejarlo pasar porque la imagen no tenía documentación, y se tenía que ir a recoger antes de tres horas porque si no iban a confiscarlo. No sabíamos que al Cristo había que sacarle también papeles como a una persona", señaló Palencia.

Tres hombres y dos mujeres llegaron hasta la frontera para recuperar la talla, aún corriendo dos de ellos el riesgo de ser indocumentados. "Los que éramos legales entramos y salimos varias veces porque no encontrábamos el autobús en el que viaja", recordó Edgar Mota, vicepresidente de la Fraternidad, que acudió desde Arizona.

"Cuando lo hallamos, lo tenían custodiado en inmigración. Había una milla de autos esperando la revisión y las luces estaban en rojo, pero cuando fue nuestro turno, se pusieron en verde, los oficiales se empezaron a mover y nadie nos revisó ni pidió la documentación", dijo Mota. "Yo no creía en los milagros, pero ahora sí porque aquél lo fue".

Desde entonces, la réplica del Cristo Negro esculpida por el guatemalteco Mario Moisés Yus es conocida como el Cristo "Mojado", al atravesar la frontera de manera ilegal, soportando la cruz como inmigrante.

Tomado de laopinion.com

 
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