Desde
hace tres años, la parroquia de Santa Cecilia en Los Ángeles
acoge la réplica de la talla que mora en la Basílica
de Esquipulas, a 222 kilómetros de la capital de Guatemala
y no tan lejos de Honduras y El Salvador. Durante este fin de semana
puede venerarse en la feria chapina de Inglewood, donde su llegada
sigue sorprendiendo.
"Queríamos
tener en Los Ángeles una imagen del Cristo Negro, para que
estuviera presente en las misas y en las novenas de enero. Hablamos
con las aerolíneas, pero no podían traerlo porque
eran fechas de muchos vuelos y no había espacio", relató
Guillermo Palencia, Presidente de la Fraternidad del Señor
de Esquipulas.
Fue
entonces cuando alguien llamó diciendo que un autobús
saldría de Guatemala rumbo a California. Muchos de los pasajeros
acomodaron su equipaje en los asientos y la imagen, que hoy se conoce
como el Cristo "Mojado", viajó escondida en la
cajuela del vehículo.
Sin
papeles que lo acreditaran como una réplica de la talla de
1595 que permanece en Guatemala, la escultura de Esquipulas padeció
el mismo martirio que muchos inmigrantes indocumentados pasan al
cruzar la frontera. Al llegar a Tijuana sufrió el primer
soborno.
"Pidieron
190 dólares para dejarlo pasar porque la imagen no tenía
documentación, y se tenía que ir a recoger antes de
tres horas porque si no iban a confiscarlo. No sabíamos que
al Cristo había que sacarle también papeles como a
una persona", señaló Palencia.
Tres
hombres y dos mujeres llegaron hasta la frontera para recuperar
la talla, aún corriendo dos de ellos el riesgo de ser indocumentados.
"Los que éramos legales entramos y salimos varias veces
porque no encontrábamos el autobús en el que viaja",
recordó Edgar Mota, vicepresidente de la Fraternidad, que
acudió desde Arizona.
"Cuando
lo hallamos, lo tenían custodiado en inmigración.
Había una milla de autos esperando la revisión y las
luces estaban en rojo, pero cuando fue nuestro turno, se pusieron
en verde, los oficiales se empezaron a mover y nadie nos revisó
ni pidió la documentación", dijo Mota. "Yo
no creía en los milagros, pero ahora sí porque aquél
lo fue".
Desde
entonces, la réplica del Cristo Negro esculpida por el guatemalteco
Mario Moisés Yus es conocida como el Cristo "Mojado",
al atravesar la frontera de manera ilegal, soportando la cruz como
inmigrante.
Tomado
de laopinion.com
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