Se
trata de un sector siempre azotado por crisis recurrentes, por lo
que a muchas compañías no les queda más remedio
que imponer esas funcionalidades adicionales a las máquinas.
Nada de dar a elegir; o el usuario lo toma, o lo deja. Hay demasiado
dinero en juego.
Dell,
HP... Incluso Apple, una empresa que tradicionalmente siempre había
impuesto precios más altos a sus ordenadores que la competencia;
todas deben reestructurar sus estrategias para no sufrir un golpe
financiero de importancia. En realidad, muchos analistas consideran
que son las propias firmas las principales responsables de la situación,
puesto que -aparte de que los precios de los componentes de los
PC están declinando-, están lanzando agresivas políticas
de descuentos con el objetivo de ganar cuota de mercado.
Porque
no sólo hay que vender más unidades cada año
que pasa, sino poner más y mejores complementos en el carro
de la compra del cliente: más memoria, un DVD mejorado, más
accesorios y periféricos, etc. Dell y HP lo han visto claro
y están diversificando su negocio para que su cuenta de resultados
no dependa casi exclusivamente de la venta de ordenadores. Sobre
todo en el segmento de las impresoras, algo que siempre había
sido secundario para Dell. Hasta ahora.
Curiosamente,
los usuarios no necesariamente se están inclinando por comprar
las máquinas más baratas. No estamos ya en 2001/2002,
cuando el precio era casi lo único importante. Hoy, el público
pide más y mejor, y en muchos casos está deseando
pagar más a cambio de calidad y buenas prestaciones.
Redacción
de Baquía
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