"Lo siento, pero estoy muy enfadado", dijo el alcalde
en una entrevista con la emisora de radio WWL, horas antes de que
Bush sobrevuele hoy la zona devastada por el huracán "Katrina".
Según
Nagin, los responsables del Gobierno "no tienen ni una pista
de lo que está pasando aquí".
El alcalde, que aseguró estar
en contacto con las máximas autoridades de Washington, incluido
el presidente, se declaró frustrado por la incapacidad de
contar con los recursos necesarios para controlar la situación
en la ciudad, que está inundada y en la miles de personas
siguen necesitando alimentos y agua potable.
"Muevan el trasero y hagamos
algo (...) es un desastre nacional", añadió el
responsable municipal antes de precisar que necesita más
tropas militares para garantizar la seguridad, debido a los saqueps
que se siguen registrando, así como unos 500 autobuses para
evacuar a las personas que siguen atrapadas en Nueva Orleans.
Hasta ahora, las promesas de los
responsables de Washington no se han cumplido, según Nagin,
quien pidió a las autoridades federales que dejen de hacer
comparecencias ante la prensa hasta que la ayuda llegue a la ciudad.
"Sigo oyendo que llegan, que
están llegando", pero "¿dónde está
la carne?, ¿por qué no hay carne en esta ciudad"
para alimentar a los damnificados?, indicó.
"¿Me
quieren decir que en un lugar donde probablemente hay miles de personas
muertas y otros miles que se están muriendo cada día,
no pueden encontrar la forma de autorizar los medios que necesitamos?
!Vamos!", prosiguió.
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Poco
después de que el alcalde difundiera este mensaje de
rabia y enfado, el presidente de EEUU, George W. Bush, le
daba algo de razón al afirmar que los resultados en
los esfuerzos por auxiliar a las víctimas "no
son aceptables".
"Quiero
asegurar a la ciudadanía que hay mucha ayuda en camino",
indicó el presidente, quien agregó que se han
enviado otros 600 soldados de policía militar para
controlar la situación.
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Bush
hizo mención a las circunstancias en el Centro de Convenciones
en Nueva Orleans, donde, al igual que en el estadio "Superdome",
decenas de miles de personas se refugiaron durante el huracán,
el pasado lunes, y ahora permanecen sin agua potable, sin alimentos
ni asistencia médica.
"Usaremos todos los recursos
necesarios", dijo Bush antes de partir a la zona devastada.
"Es impresionante el esfuerzo
que ya realiza la gente que está en el terreno, pero los
resultados no son aceptables", afirmó. EFE
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