América Latina gasta en torno al 2 por ciento de su Producto
Interior Bruto (PIB) en infraestructura, entre 2 y 4 puntos por
debajo del porcentaje que dedican las economías asiáticas
y los países "medios", sector en el que se incluye
a la mayoría de las economías de la región.
Durante
los últimos años, la región ha experimentado
importantes mejoras en la materia, sobre todo en áreas como
la provisión de agua o la red de telefonía celular,
pero quedan importantes retos si se quiere mantener la competitividad
frente a las economías asiáticas.
Según
el informe del Banco Mundial, la carencia de infraestructura en
América Latina añade entre un 15 y un 34 por ciento
al coste de exportación, frente al 10 por ciento de los países
considerados de ingresos medios. Una mejora de la infraestructura
podría llegar a suponer un mayor crecimiento económico,
con un incremento superior al 1,5 por ciento del PIB.
Y
es en este sentido donde la economía de la región
está cumpliendo mejor las expectativas. Durante 2004, la
economía creció un 5,5 por ciento en América
Latina, el mejor resultado desde 1980. Además, se alcanzó
el mejor registro de exportaciones de las últimas dos décadas.
Sin embargo, el ritmo no se podrá mantener sino se aumenta
la competitividad y para ello, según el Banco Mundial, la
inversión en infraestructuras es esencial
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