Según
las autoridades, en la ciudad anegada por aguas contaminadas todavía
quedan entre 10.000 y 15.000 personas.
Muchas
de ellas se niegan a abandonar sus casas y sus pertenencias, pese
a la creciente amenaza de brotes epidémicos.
Otras
están aún atrapadas en lugares a los cuales no han
podido llegar los equipos de socorro.
Hay
todavía miles de personas que "quieren salir" y
están esperando ayuda, manifestó el jefe de policía
de Nueva Orleans, Eddie Compass.
Pero
también hay otros que insisten en quedarse pese a la amenaza
de una evacuación forzada anunciada el martes por el alcalde,
Ray Nagin, añadió.
Con
una lúgubre advertencia, Compass señaló que
las evacuaciones forzadas sólo se iniciarán una vez
que se haya determinado que han salido todos aquellos que quieran
hacerlo.
"Si
saco a mi personal a poner en práctica estas evacuaciones
obligatorias, mucha gente morirá", precisó el
miércoles en una rueda de prensa.
El
jefe de la policía indicó que los equipos de asistencia
y sus efectivos han comenzado a cubrir mayor terreno en la búsqueda
de damnificados a medida que retroceden las aguas que cubrieron
el 80 por ciento de la ciudad la semana pasada.
En
esa tarea, los equipos de rescate han comenzado a atar cadáveres
a los árboles anotando su posición para recogerlos
después, según testigos de sus operaciones.
Los
trabajos de búsqueda y rescate continúan en la ciudad,
pero esa tarea es sustituida cada vez en mayor medida por la de
recoger cadáveres, dijo Compass.
Hasta
ahora, la cifra oficial de muertos confirmados en Luisiana es de
71, pero las autoridades han advertido de que será de varios
miles sólo en ese estado.
"Ya
hay 25.000 bolsas plásticas para esos cadáveres",
detalló un funcionario de la Administración para el
Manejo de Emergencias (FEMA) del Gobierno federal, según
la cadena de televisión "CNN".
Los
primeros indicios sobre el número de fallecidos se dieron
ayer, cuando entre 25 y 30 cadáveres fueron encontrados en
un asilo de ancianos en las afueras de Nueva Orleans
La
"CNN" añadió que el hallazgo se produjo
en la zona de St. Bernard Parish.
El
corresponsal del diario "The New York Times" en Luisiana
afirmó que se trata de 32 muertos de un total de 60 residentes
del asilo de ancianos St. Rita.
El
diario citó fuentes oficiales del lugar, quienes indicaron
que después de flotar en las aguas durante más de
una semana, 14 de los cuerpos están tan hinchados que son
irreconocibles.
Un
día antes, el diario "Times Picayune" de Nueva
Orleans informó de que se habían localizado "decenas
de cadáveres" en una cámara frigorífica
sin corriente eléctrica en el Centro de Convenciones de la
ciudad, donde estuvieron refugiados durante días miles de
personas.
Entre
tanto, las dimensiones económicas del desastre han comenzado
a tomar forma en la medida en que continúan las críticas
al Gobierno del presidente estadounidense, George W. Bush, por su
tardía reacción ante la emergencia.
En
Washington, la Oficina de Presupuestos del Congreso anunció
que el huracán significará la pérdida de 400.000
fuentes de empleo con un retroceso de un punto porcentual en el
Producto Interno Bruto (PIB) del país.
Por
su parte, las empresas aseguradores han dicho que sus pérdidas
ascenderán a entre 14.000 y 35.000 millones de dólares.
El
senador demócrata Harry Reid señaló que el
costo de la recuperación podría superar los 150.000
millones de dólares, 50.000 millones más que lo calculado
por el Departamento de Seguridad Nacional.
Según
el secretario de Transporte, Norman Mineta, la reconstrucción
de caminos y puentes en Luisiana y Misisipi ascenderá a unos
2.500 millones de dólares.
El
presidente Bush anunció ayer que solicitará al Congreso
una nueva partida de emergencia de 51.800 millones de dólares
para ayudar a paliar el costo de la recuperación y de la
ayuda a las víctimas.
Esa
suma se agregará a una primera partida de 10.500 millones
de dólares pedida por Bush al Congreso. EFE
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