De momento,
el Gobierno evalúa la situación desde todos los ángulos
posibles y envía a diario a miembros destacados a la zona.
Ayer fue el vicepresidente, Dick Cheney, y hoy le toca el turno
a los secretarios de Comercio, Carlos Gutiérrez, y Trabajo,
Elaine Chao.
Quienes piensan que ahora la solución
pasa por la designación de una persona que coordine, con
absoluta autoridad, todos las tareas de reconstrucción, están
liderados por los senadores republicanos Kay Bailey Hutchison y
Rick Santorum.
Ellos han cursado la petición
directamente al presidente estadounidense, George W. Bush, en un
intento de frenar las furibundas críticas que se escuchan
ya desde la oposición demócrata y de algunos republicanos.
"Lo que se necesita ahora es
tener una persona en el área, durante 6 ó 9 meses,
que sea capaz de tomar decisiones", dijo la senadora Hutchison.
Santorum manifestó que está
de acuerdo con ella y ambos creen que su correligionario Bush ha
recibido bien la idea.
Desde la Casa Blanca, aunque no
de manera oficial, varios funcionarios han confirmado que ésta
podría ser una posibilidad, pero aseguraron que de momento
no se están barajando nombres.
La prensa va por delante en esto
y se han filtrado candidatos, como el ex alcalde de Nueva York Rudolph
Giuliani, quien fue el gran héroe de la recuperación
de la ciudad tras el 11 de septiembre del 2001, e incluso el general
Tommy Franks, que salió victorioso después de la toma
de Irak y pasa por ser un hombre de decisiones firmes.
También se cita al ex secretario
de Estado Colin Powell, quien a sus muchas cualidades como gestor
y militar -es general de cuatro estrellas, aunque retirado- se une
su condición de afroamericano, algo que podría ayudar
a recomponer las cosas tras esta tragedia en la que los más
damnificados son negros.
Pero esto son especulaciones.
De momento, lo único claro
es que los demócratas del Congreso están furiosos,
especialmente después de escuchar el desgarrador informe
de la senadora demócrata por Luisiana Mary Landrieu, y ya
reclaman, no sólo investigaciones legislativas, sino también
una comisión independiente que, como se hizo tras el 11-S,
informe sobre lo sucedido.
"Nuestra gente está
sufriendo. Algunos están desesperados y muchos todavía
llorando", dijo Landrieu el jueves en una sobrecogedora intervención
ante el Senado que, sin embargo, no dejó dudas de que "entre
toda esta muerte y destrucción y agua y angustia y enfado,
nuestro espíritu es fuerte".
Los demócratas quieren entrar
en serio a investigar lo sucedido y por eso, el líder de
la minoría del Senado, Harry Reid, ha anunciado ya que su
grupo no va a participar en las tareas del comité legislativo
conjunto -Senado/Cámara- que los republicanos quieren organizar
para analizar lo sucedido.
Reid teme que esta investigación
vaya a ser una farsa para salvar la cara a la pobre respuesta del
Gobierno republicano.
"Hay serias preocupaciones
respecto a cómo quieren aproximarse al tema los republicanos",
indicó Reid, quien subrayó que "los estadounidenses
se merecen una investigación independiente de la política".
En su opinión, ahora debe
seguirse el ejemplo del 11-S, cuando se creó una comisión
independiente, bendecida tanto por republicanos como por demócratas.
Su colega de la Cámara de
Representantes, Nancy Pelosi, también está de acuerdo.
Mientras, la Casa Blanca trata de
salvarle la cara a su principal inquilino, diciendo que "el
presidente no está satisfecho con la respuesta" y el
propio Bush desgrana diariamente sus iniciativas para ayudar.
Bush promulgó anoche una
partida de emergencia de 51.800 millones de dólares, nada
más ser aprobada por el Congreso, para financiar las tareas
de rescate y la reconstrucción en la zona arrasada por el
huracán.
El Legislativo ya había aprobado
la semana pasada una primera partida de 10.500 millones de dólares
con el mismo fin.
El presidente anunció, además,
el jueves una ayuda en metálico de 2.000 dólares para
cada damnificado, así como otras medidas para facilitar el
cobro de los subsidios del Gobierno durante su forzoso desplazamiento.
La
ayuda a los desplazados se entregará "tan rápidamente
como sea posible", indicó Bush, quien aseguró
que las trabas burocráticas se reducirán al mínimo
y que el Gobierno estará con los afectados "durante
todo el camino". EFE
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