"Estamos
en producción plena", dijo a EFE el vicepresidente regional
de la empresa estadounidense Valero Energy, Jonathan Stuart, mientras
observaba desde la ventana de su oficina que ha empezado a brotar
humo de las chimeneas de la vecina refinería de Shell, indicio
de que también se reanuda la producción.
Mientras
arden altas las llamas de las tres chimeneas de St. Charles que
queman el exceso de gas, en Nueva Orleans, 35 kilómetros
al este de Norco, donde se ubican las refinerías, continúa
la lúgubre recuperación de cadáveres y la engorrosa
evacuación de miles de residentes que no quieren abandonar
su ciudad.
Según
cifras oficiales, son sólo 294 los cadáveres recogidos
en la zona afectada hasta el momento, pero las autoridades están
preparadas con 25.000 bolsas de plástico para recoger muertos,
lo que hace prever que la cifra actual se va a quedar muy lejana
a la real.
Habitualmente,
St. Charles vende su exceso de gas a Shell, pero como el vecino
ha estado apagado desde el huracán, las llamaradas en las
chimeneas de Valero se ven desde kilómetros bajo el cielo
azul, despejado, en una jornada en la que el termómetro marca
30 grados centígrados.
St.
Charles es la única de las nueve refinerías en el
sur de Luisiana -donde se procesa casi el diez por ciento de los
productos derivados del petróleo que consume Estados Unidos-
que ha reanudado sus operaciones habituales.
Ron
Guillory, director de recursos humanos y relaciones públicas
de Valero en esta refinería, explicó que se suspendió
la operación de la planta el 28 de agosto, un día
antes de que el huracán llegara con vientos de 240 kilómetros
por hora al delta del Misisipi.
La
planta emplea habitualmente a unos 575 empleados y 200 contratistas,
pero cuando Katrina avanzó hacia tierra, Valero dijo a sus
trabajadores que se fueran.
"Estábamos
listos para abandonar el lugar, pero había gente que no tenía
adónde ir, así que alojamos a unas 50 personas aquí,
y pasamos la tormenta (huracán) en la planta", dijo
Guillory, quien todavía tiene en su despacho las almohadas
y mantas con las que ha dormido varias noches.
Stuart
explicó que la empresa no tuvo problemas de abastecimiento
de crudo porque cuando ocurrió el huracán tenía
en sus tanques un inventario de casi un millón de barriles
de petróleo, y tenía en el río Misisipi un
barco con 500.000 barriles de crudo.
Los
buques que remontan el Misisipi -un río cuyo caudal representa
el 70 por ciento del agua dulce de EEUU- navegan 160 kilómetros
desde la desembocadura hasta la terminal de St. Charles, que tiene
cinco muelles.
La
compañía Valero, con base en San Antonio (Texas),
es dueña de 18 refinerías en Estados Unidos y Canadá,
tiene 22.000 empleados y una producción de 3,3 millones de
barriles diarios de productos derivados del petróleo.
Del
25 al 30 por ciento de esos productos, Valero los vende por su propia
red de estaciones de servicios.
Guillory
dijo que la distribución de los productos tampoco ha sido
un problema: la planta despacha sus derivados por barco, o por medio
de los oleoductos "Explore" que van Chicago, y "Colonial"
que llega a Nueva York.
El
corte del servicio eléctrico causado por "Katrina"
interrumpió las operaciones de esta refinería hasta
el martes pasado, y los técnicos de la empresa dedicaron
la mayor parte de la energía de los generadores de la planta
a las bombas para el desagüe de algunas instalaciones anegadas.
Las
otras refinerías de la región han enfrentado problemas
similares, y lentamente se han recuperado del devastador huracán,
pero varias de ellas tienen el problema adicional del suministro
de crudo, ya que trabajan con el petróleo extraído
desde el golfo de México.
La
región estadounidense del golfo proporciona casi el 27 por
ciento del crudo consumido por EEUU, y en su trayectoria desde el
sur de Florida hasta las costas de Luisiana y Misisipi, Katrina
paralizó el 92 por ciento de la extracción de crudo
y el 83 por ciento de la de gas natural.
Estados
Unidos, que consume un promedio de 18,5 millones de barriles diarios
de petróleo crudo, importa más de trece millones de
barriles al día.
La
refinería de St. Charles es una de las que está construida
para el procesamiento del crudo venezolano -un hidrocarburo pesado
con un alto contenido de sulfuro-.
La
extracción del sulfuro hace de este crudo un hidrocarburo
apto para refinar otros derivados, y da a Valero un producto adicional
para la venta a la industria. EFE |