El pequeño Sergio había sufrido de gripe en días
recientes, por lo que había pasado uno días en casa
de su abuela en Nogales, Sonora (México).
"Cuando lo traíamos de regreso, para llevarlo al doctor,
fue cuando se nos puso muy mal", recordó Oroz.
Los
hechos ocurrieron el pasado 26 de agosto, cuando en medio de su
desesperación y al ver la condición tan crítica
de su hijo, el inmigrante mexicano decidió entrar a territorio
estadounidense, utilizando la línea de entrada peatonal,
ya que en el carril de entrada había una larga fila de autos.
"No
sabía qué hacer, recuerdo que mi esposa comenzó
a gritar desesperadamente al ver que el niño perdía
el conocimiento", dijo el inmigrante quien junto con su esposa
vive en Nogales, Arizona.
Al
percatarse de la emergencia, los agentes aduanales que se encontraban
esa tarde en la garita de entrada de La Mariposa en Nogales, de
inmediato sacaron al niño del auto, lo colocaron en el piso
y comenzaron a darle los primeros auxilios al menor, que se encontraba
lleno de vómito y que al parecer había dejado de respirar.
"No
sé qué fue lo que le hicieron exactamente, lograron
que vomitara e hicieron que mi hijo volviera en sí",
relató Oroz.
Los
agentes aduanales limpiaron el vómito de la boca del menor
y comenzaron a darle respiración de boca a boca.
Cuando
llegó la ambulancia el menor fue trasladado al hospital de
Holy Cross, donde fue atendido de emergencia. Allí los médicos
le explicaron a la pareja que una fuerte infección en la
garganta fue lo que provocó que el pequeño Sergio
se convulsionara ante la alta temperatura que sufría.
"Realmente
le salvaron la vida a mi hijo", aseguró Oroz quien el
día de hoy, junto con su esposa Cindy Montes y su único
hijo Sergio regresaron a darle las gracias a los agentes aduanales,
James Casey y Relvy Del Rio que esa tarde le brindaron la ayuda
que tanto necesitaba.
Entre
risas y abrazos, la pareja agradeció a cada uno de los agentes
aduanales su oportuna intervención.
"Para
nosotros es una alegría que el pequeño se encuentre
bien", dijo Brian Levin, portavoz de la Oficina de Protección
de la Frontera y Aduanas.
Indicó que parte del trabajo de los agentes aduanales es
estar siempre listos para responder a cualquier tipo de emergencia.
"En
este caso, felizmente tuvimos personal capacitado que supo prestar
los primeros auxilios al niño", dijo Levin.
"Realmente
les estamos muy agradecidos", enfatizó Oroz.
El
inmigrante mexicano, originario de Sonora (México) dijo que
muchas veces los agentes federales son vistos con desconfianza e
inclusive con temor. Pero esta vez se convirtieron en sus mejores
amigos.
El
niño, quien fue dado de alta unos días después
del incidente, ya se encuentra en perfecto estado de salud, según
dijeron los padres.
Los
dos agentes han sido nominados para el galardón Newton-Azrak,
que se otorga a los funcionarios federales que demuestran su valor
y se destacan más allá del cumplimiento de su deber.
EFE
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