Agentes salvan la vida de niño latino
   

09 de septiembre de 2005  

Nogales (Arizona).- Con un nudo en la garganta, David Oroz recuerda la angustia y la desesperación que vivió, al ver como su pequeño hijo de tres años se convulsionaba incesantemente mientras sus ojos se ponían en blanco.


El pequeño Sergio había sufrido de gripe en días recientes, por lo que había pasado uno días en casa de su abuela en Nogales, Sonora (México).
"Cuando lo traíamos de regreso, para llevarlo al doctor, fue cuando se nos puso muy mal", recordó Oroz.

Los hechos ocurrieron el pasado 26 de agosto, cuando en medio de su desesperación y al ver la condición tan crítica de su hijo, el inmigrante mexicano decidió entrar a territorio estadounidense, utilizando la línea de entrada peatonal, ya que en el carril de entrada había una larga fila de autos.

"No sabía qué hacer, recuerdo que mi esposa comenzó a gritar desesperadamente al ver que el niño perdía el conocimiento", dijo el inmigrante quien junto con su esposa vive en Nogales, Arizona.

Al percatarse de la emergencia, los agentes aduanales que se encontraban esa tarde en la garita de entrada de La Mariposa en Nogales, de inmediato sacaron al niño del auto, lo colocaron en el piso y comenzaron a darle los primeros auxilios al menor, que se encontraba lleno de vómito y que al parecer había dejado de respirar.

"No sé qué fue lo que le hicieron exactamente, lograron que vomitara e hicieron que mi hijo volviera en sí", relató Oroz.

Los agentes aduanales limpiaron el vómito de la boca del menor y comenzaron a darle respiración de boca a boca.

Cuando llegó la ambulancia el menor fue trasladado al hospital de Holy Cross, donde fue atendido de emergencia. Allí los médicos le explicaron a la pareja que una fuerte infección en la garganta fue lo que provocó que el pequeño Sergio se convulsionara ante la alta temperatura que sufría.

"Realmente le salvaron la vida a mi hijo", aseguró Oroz quien el día de hoy, junto con su esposa Cindy Montes y su único hijo Sergio regresaron a darle las gracias a los agentes aduanales, James Casey y Relvy Del Rio que esa tarde le brindaron la ayuda que tanto necesitaba.

Entre risas y abrazos, la pareja agradeció a cada uno de los agentes aduanales su oportuna intervención.

"Para nosotros es una alegría que el pequeño se encuentre bien", dijo Brian Levin, portavoz de la Oficina de Protección de la Frontera y Aduanas.
Indicó que parte del trabajo de los agentes aduanales es estar siempre listos para responder a cualquier tipo de emergencia.

"En este caso, felizmente tuvimos personal capacitado que supo prestar los primeros auxilios al niño", dijo Levin.

"Realmente les estamos muy agradecidos", enfatizó Oroz.

El inmigrante mexicano, originario de Sonora (México) dijo que muchas veces los agentes federales son vistos con desconfianza e inclusive con temor. Pero esta vez se convirtieron en sus mejores amigos.

El niño, quien fue dado de alta unos días después del incidente, ya se encuentra en perfecto estado de salud, según dijeron los padres.

Los dos agentes han sido nominados para el galardón Newton-Azrak, que se otorga a los funcionarios federales que demuestran su valor y se destacan más allá del cumplimiento de su deber. EFE

 
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