El empresario José Lamas informó a periodistas sobre
la transacción económica, aunque no dio detalles de
su monto.
Lamas
es un conocido magnate de la industria de la madera y presidente
del Banco Mercantil (BAMER), uno de los grupos bancarios más
fuertes del país.
No
obstante, negó que el grupo BAMER esté detrás
de la inversión, como se informó en la prensa local.
"Acá
no está Bamer, yo compré la mayor parte de las acciones
y aún estoy negociando un remanente", agregó.
Lamas
indicó que "hemos adquirido como Compañía
General de Inversiones el 90 por ciento de las acciones de las cuales
yo tengo más del 70 por ciento".
Dijo
que la nueva empresa funcionará bajo el nombre de "Aeropuertos
de Honduras", y que la semana próxima comenzarán
a definir el cronograma de inversiones obligadas en la concesión,
otorgada en marzo de 2000 a la compañía Inter Airport,
durante 20 años.
Una
fuente oficial dijo a periodistas que los nuevos socios tienen las
mismas obligaciones y plazos adquiridas por quienes venían
operando los aeropuertos hondureños.
Los
cuatro aeropuertos operados por el consorcio son Toncontín
(Tegucigalpa), "Ramón Villeda Morales" (San Pedro
Sula), Golosón (La Ceiba y "Juan Manuel Gálvez"
(en la isla de Roatán), en el centro, norte y Caribe de Honduras.
La
legislación hondureña establece que el operador de
los aeropuertos debe contar obligatoriamente con un socio internacional,
el que en un principio fue estadounidense y luego fue sustituido
por el grupo canadiense "Vancouver Inter Airport ", que
posee el 10 por ciento de las acciones.
Lamas
dijo que por el momento se mantiene el operador internacional canadiense,
aunque no descartó que en el futuro busquen otra opción.
Según
fuentes empresariales, Inter Airport reporta al menos 280 millones
de lempiras (unos 14,7 millones de dólares) de ingresos anuales,
de los cuales el 35 por ciento ingresa a las arcas del Estado.
En
lo que respecta al aeropuerto de Tegucigalpa, se acusa a Inter Airport
de no haber cumplido con el compromiso de ampliar la pista, que
mide unos 1.300 metros y demorar otras mejoras en la terminal capitalina,
obras que se podrían lograr en los próximos seis meses,
según indicó Lamas.
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