Zúñiga retornó al país en compañía
de la fiscal especial contra la Corrupción, Soraya Morales,
quien viajó a mediados de esta semana a Estados Unidos para
coordinar la extradición.
Tras
su ingreso al país, Zúñiga fue remitido, bajo
un fuerte cordón de seguridad, a una celda de la Dirección
General de Investigación Criminal (DGIC) en Tegucigalpa,
donde esperará el inicio del juicio en su contra.
En
declaraciones a periodistas Morales dijo que, de encontrarse culpable
de los delitos que se le imputan, Zúñiga podría
ser condenado hasta 12 años de prisión.
La
Fiscalía especial contra la Corrupción acusa a Zúñiga
del delito de estafa en perjuicio de varios clientes del Banco Hondureño
de Créditos y Servicios (BANHCRESER), que cerró operaciones
en 2002.
Las
autoridades presumen que el detenido, junto a otros ejecutivos de
BANHCRESER, habrían estafado unos 3,7 millones de dólares
a varios clientes del banco.
Zúñiga
fue capturado en Miami en mayo de 2004, a solicitud de la Policía
Internacional (INTERPOL), y en julio de ese mismo año las
autoridades estadounidenses anunciaron que un tribunal de justicia
resolvió que sería extraditado a Honduras, informó
el entonces fiscal hondureño, Ovidio Navarro.
Pero,
por razones sobre las que no han precisado detalles las autoridades
hondureñas, la extradición no se concretó el
año pasado.
Tras
su ingreso al país, Zúñiga se negó a
hablar con los periodistas de los delitos que le imputan las autoridades.
Entre
1998 y 2002 en Honduras se reportó la quiebra de varios bancos
y financieras, delito por los cuales han sido acusados más
de una veintena de personas.
El
ministro hondureño de Seguridad, Oscar Alvarez, dijo la semana
pasada a periodistas que, de unos 24 ejecutivos de bancos acusados
de delitos financieros que han estado huyendo, siete han sido capturados,
mientras que los demás siguen prófugos. EFE
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