En unas
declaraciones tras reunirse con su Gabinete de Seguridad Nacional
en Washington, Bush afirmó que persisten algunas preocupaciones
sobre la salubridad de la zona, a la que se añade el rumbo
que pueda tomar la tormenta tropical Rita.
"Hay una profunda preocupación
en mi administración por el rumbo que tome Rita, que es una
tormenta que podría causar más daños en Nueva
Orleans", señaló el presidente.
A cuatro semanas del huracán
que dejó centenares de muertos y ha desplazado a casi 1,5
millones de personas de las costas de Luisiana y Misisipi, persiste
la falta de coordinación entre agencias federales, estatales
y locales, y la ausencia de una autoridad que centralice las labores
de socorro, asistencia y recuperación.
El alcalde de Nueva Orleans, Ray
Nagin, había anunciado la semana pasada un plan para el regreso
gradual de los habitantes que comienza hoy con la apertura del barrio
de Algiers, en el sureste de la ciudad.
Por su parte, el vicealmirante de
Guardacostas Thad Allen, a quien Bush puso al frente del comité
federal que controla los trabajos de recuperación de Nueva
Orleans, declaró su discrepancia con los planes de Nagin,
quien a su vez dijo el domingo a la prensa que Allen "se ha
coronado como el nuevo alcalde federal de Nueva Orleans".
En medio de esta disputa entre ambos
intervino hoy el presidente Bush, quien indicó que Nagin
"tiene el sueño de que su ciudad reviva y nosotros también
queremos que Nueva Orleans vuelva a la vida, pero la realidad es
la realidad".
Pero el presidente también
ratificó que "Allen es el hombre del gobierno federal
en el terreno, y expresa la política de mi Administración".
"En estos momentos, mi Administración
cree que no se dan las condiciones para que se permita el retorno
de habitantes", añadió. "La ciudad necesita
volver a emerger, pero es una cuestión de tiempo".
Allen y Nagin se reunirán
esta tarde para discutir sus planes. El de Nagin hubiese abierto
para el retorno áreas de la ciudad en las cuales vivían
unas 180.000 personas.
El coronel Terry Ebbert, director
de seguridad interna en la ciudad, dijo que la decisión de
permitir el retorno de los vecinos con domicilios en los distritos
de Metaire y Uptown esta semana dependerán de las conclusiones
a las que se llegue en esa reunión del alcalde y Allen.
En los tres días que siguieron
al embate del huracán Katrina, la ruptura de diques causó
la inundación del 80 por ciento de esta ciudad, construida
bajo el nivel del lago Pontchartrain. Las aguas contaminadas cubren
todavía buena parte del la ciudad.
"Reevaluaremos lo que hemos
hecho hasta ahora en la reapertura, y las condiciones del agua,
las cloacas, la electricidad y los hospitales", dijo Ebbert.
El funcionario dijo que también
se tomará en cuenta lo que el Centro Nacional de Huracanes
de EEUU (CNH), con sede en Miami, informe sobre el posible rumbo
de la tormenta tropical Rita, que amenaza con convertirse hoy mismo
en huracán.
Las autoridades siguen avisando
a los vecinos, que se apuran a visitar la ciudad, que lo hagan solamente
durante el día y que no se queden durante la noche. Ebbert
recordó que sigue vigente el toque de queda desde las 20.00
a las 06.00 horas.
La primera fase de retorno a la
ciudad, que permitió que los dueños de negocios visitaran
sus comercios en Uptown, "marchó muy, muy bien",
dijo Ebbert, quien calculó que entre 10.000 y 15.000 personas
pasaron por los retenes policiales y militares para inspeccionar
sus oficinas y comercios.
Sean cuales sean las decisiones
de las autoridades, más y más habitantes de Nueva
Orleans se las han arreglado para volver a su ciudad y se han quedado
desde el 12 de septiembre, cuando se permitió por primera
vez la entrada de empresarios y comerciantes. EFE
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