El informe
"Costos y Beneficios de la Erradicación del Trabajo
Infantil en Iberoamérica" fue elaborado a petición
de la última cumbre iberoamericana de jefes de Estado y de
Gobierno, celebrada en San José de Costa Rica en 2004.
Las
conclusiones del estudio serán presentadas además
en la VII Conferencia Iberoamericana de Ministros y altos responsables
de Infancia y Adolescencia, que tendrá lugar los próximos
días 26 y 27 en la ciudad de León.
Los
datos fueron dados a conocer hoy en conferencia de prensa por el
coordinador del Programa de Erradicación del Trabajo Infantil
para la OIT en Centroamérica, Guillermo Dema.
El
alto funcionario explicó que los beneficios económicos
que se obtendrían al erradicar este problema superan ampliamente
la inversión necesaria, estimada en 105.000 millones de dólares
entre los años 2006 y 2025.
Este
desembolso acarrearía un beneficio económico neto
de 236.000 millones de dólares, añadió Dema,
quien estuvo acompañado en el acto por la secretaria española
de Estado de Cooperación Internacional, Leire Pajín.
Los
datos del estudio fueron obtenidos en Argentina, Belice, Bolivia,
Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala,
Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú,
República Dominicana, Uruguay y Venezuela, donde la OIT estima
que trabajan casi veinte millones de niños y niñas.
En
concreto, en estos países actualmente hay un total de 19,7
millones de menores, de 5 a 17 años, que participan en actividades
económicas, lo que representa un 14,7 por ciento de los 133,7
millones de niños que residen en la región.
Además,
de la totalidad de menores trabajadores, la mitad tienen 14 años
o menos y uno de cada cinco es menor de 11.
Este
es un hecho especialmente grave, a juicio de la OIT, por las implicaciones
que el trabajo infantil tiene en el adecuado desarrollo de los pequeños
a esta edad.
Por
ello la Organización Internacional del Trabajo destaca que
la erradicación del trabajo infantil se produciría
como resultado del acceso de los niños a una educación
de calidad y a una mejor atención sanitaria.
También
sería conveniente la puesta en marcha de un programa de subsidios
a las familias más necesitadas y con niños trabajando.
Según
Dema, se estima que un menor aporta a su hogar una media mensual
de 30 ó 35 dólares, lo que significa alrededor de
660 dólares anuales.
En
el informe se subraya que de los menores contabilizados 6,8 millones
residen en países del norte de América Latina (Belice,
Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua,
Panamá y la República Dominicana).
En
la región andina (Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador
y Venezuela) trabajan 6 millones de menores.
Y
otros 7 millones de pequeños lo hacen en Argentina, Brasil,
Paraguay, Chile y Uruguay.
La
OIT plantea que en los diez primeros años de la puesta en
marcha de su propuesta se acabe con las peores formas de trabajo
infantil, como son "los niños soldado" y la explotación
y el tráfico sexual de menores.
Ello
requeriría invertir 15.000 millones de dólares, que
junto a los 56.500 millones de dólares destinados a la educación
y los 29.000 millones para subsidios a familias suman más
de 100.000 millones, explicó el responsable de la OIT.
La
secretaria de Estado española de Cooperación, Leire
Pajín, destacó, por su parte, que el estudio ofrece
datos y describe una realidad que "desmonta el tópico
de que el trabajo infantil genera ingresos económicos".
Además
indicó que de los alrededor de 17 millones de niños,
de entre 5 y 14 años, que trabajan en América Latina,
el 50 por ciento "no recibe ingresos y realizan jornadas de
hasta 45 horas semanales".
Recordó
asimismo que el Programa para la Erradicación del Trabajo
Infantil de la OIT, ha beneficiado a alrededor de 100.000 niños
y 35.000 familias. EFE
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