Como
parte de ese plan, los ministros de Economía y gobernadores
de bancos centrales de EEUU, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia,
Canadá y Japón impulsarán el diálogo
con los países petroleros e incrementarán los recursos
tecnológicos y la innovación en el sector energético.
El
Grupo de los Siete (G-7) países más desarrollados
también respaldará medidas de conservación
energética, así como fuentes renovables de energía
en las que ve una solución a largo plazo frente a la carestía
y escasez de crudo.
El
G-7 también pidió al Banco Mundial que impulse la
eficiencia energética y la energía alternativa en
los países en desarrollo.
Además,
el selecto grupo de países declaró en un comunicado
conjunto que es necesario más inversión en el sector
petrolero y un aumento "sostenido" del bombeo por parte
de los países que aún tienen capacidad para hacerlo.
Por
otro lado apuntaron que "los países productores de petróleo
deberían garantizar un clima de inversión favorable,
abrir sus mercados con prácticas de negocios transparentes
y marcos reguladores estables".
Los
miembros del G-7 criticaron el uso de subsidios y "límites
artificiales" a las alzas del precio de los combustibles, ya
que "tienen un efecto perjudicial en el mercado mundial".
Sobre
los desequilibrios por cuenta corriente, reiteró la llamada
realizada en otras ocasiones de que se tomen acciones "vigorosas"
para reducir el tamaño del desajuste.
A EEUU le pide que ahorre más, a Europa que acometa reformas
estructurales y a Japón que haga las dos cosas.
Esos
desequilibrios se manifiestan en el déficit comercial récord
de EEUU y los superávit en Asia y los países productores
de petróleo.
Una
medida en la que el G-7 había insistido en el pasado era
en la necesidad de que China abandonase su tipo de cambio fijo con
respecto al dólar para permitir el alza del yuan y una reducción
del superávit comercial de ese país.
Pekín
finalmente oyó sus recomendaciones y consintió en
una apreciación leve de su moneda en julio.
Esta
vez, el G-7 expresó su satisfacción por esta decisión
y dijo esperar "que el desarrollo de este sistema más
basado en el mercado mejore el funcionamiento y estabilidad de la
economía mundial y del sistema monetario internacional".
El
Grupo de los Siete también destacó que las negociaciones
en la Organización Mundial del Comercio (OMC) para la reducción
de barreras a los intercambios de bienes y servicios son "esenciales
para aumentar el crecimiento y reducir la pobreza".
En
ese sentido, los siete países pidieron la eliminación
de los subsidios a la exportación de productos agrícolas,
así como la apertura de los mercados a la entrada de importaciones
agrícolas e industriales, y la prestación de servicios,
"especialmente para los países en desarrollo".
Por
lo demás, el Grupo de los Siete reiteraron su compromiso
con la cancelación de la deuda a los países más
empobrecidos del planeta, un acuerdo que está pendiente de
la aprobación del FMI y el Banco Mundial y al que se llegó
durante la reunión del G-7 en julio en Gleneagles (Reino
Unido).
La
expansión del G-7 fue otro de los temas sobre la mesa.
Snow
señaló que no se ha llegado a ninguna decisión
al respecto, aunque sí existe el "reconocimiento"
de que la economía mundial ha cambiado y el de que las instituciones
internacionales necesitan reflejar esa nueva situación.
El
responsable del Tesoro también expresó su "confianza"
en que EEUU será capaz de reducir el déficit presupuestario
a la mitad desde este año a 2009, pese a los costes asociados
a la devastación causada por el huracán "Katrina"
y la potencial factura que pueda pasar el ciclón "Rita",
que dentro de unas horas llegará a las costas de Texas y
Luisiana.
"Durante
algún tiempo el déficit aumentará, pero estoy
convencido de que podremos limitar esa subida a un periodo corto
de tiempo", dijo, a lo que añadió que "pese
al 'Katrina' y 'Rita' la economía estadounidense va por el
buen camino".
Los
huracanes tendrán "cierto" efecto en el crecimiento,
según Snow, aunque al igual que en el caso del déficit
será un impacto de corta duración. EFE
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