El 99
por ciento de la producción de las refinerías situadas
en esa región, -considerada el corazón energético
del país-, quedó paralizada incluso antes de la entrada
de "Rita", cuando aún se recupera de los daños
que provocó "Katrina" en sus instalaciones.
Un
total de 19 refinerías de Texas y Luisiana han cerrado sus
puertas, lo que obligará a un recorte de la producción
y, más adelante, a un nuevo incremento del precio de las
gasolinas.
Los
complejos petroleros y químicos han quedado desiertos, sus
trabajadores han sido evacuados y, al daño que pueda acarrear
"Rita" en el suministro y los precios, se podría
sumar también una fuga tóxica, tal y como han alertado
algunos grupos ecologistas.
El
gobernador de Texas, Rick Perry, aseguró que el estado saldrá
de ésta y confirmó que algunas autoridades estatales
se han puesto en contacto con los responsables de las plantas evacuadas
para "tomar las medidas adecuadas para proteger sus instalaciones".
El
freno a la producción aún no ha repercutido en un
nuevo incremento de los precios del petróleo, pero sí
ha agravado la muy complicada situación de las decenas de
miles de personas que se han echado a la carretera para huir de
la trayectoria de "Rita".
El
problema es que muchas gasolineras se quedaron sin suministro debido
a la oleada de evacuaciones en grandes áreas metropolitanas,
como la de Houston o la de Dallas en Texas.
Las
cadenas de televisión muestran escenas de automovilistas
enfurecidos que, después de hacer largas colas en las estaciones
de servicio, se quedaban sin saber qué hacer al enterarse
de que no quedaba más combustible.
Los
expertos alertan de que esa frustración podrá repetirse
en los próximos días si las refinerías del
Golfo no restablecen pronto la producción.
Según
el responsable interino de la Agencia Federal de Gestión
de Emergencias (FEMA) en la región, David Paulison, se han
enviado cargamentos adicionales de combustible al Estado de Texas.
Es
una solución a corto plazo que no resuelve los estragos que
el huracán puede ocasionar, ya no sólo en el sector
energético, sino también en la economía nacional.
El
economista Robert Brusca declaró a la cadena de televisión
CNN que además de elevar los precios de la gasolina, esta
crisis conllevará "la pérdida de crecimiento
económico" y, lo que es peor, incluso "una recesión".
Si
los ciudadanos tienen que pagar más por la gasolina, recortarán
gastos de otro lado, y eso afectará al consumo interno.
Los
gastos energéticos de una familia, -incluyendo coche y casa-,
representan normalmente en torno al 5 por ciento de su presupuesto,
pero este año los analistas prevén que ese porcentaje
podría aumentar hasta en un 50 por ciento, para colocarse
en el 7,5 por ciento.
La
razón es que, además de pagar más en sus facturas
de gasolina, también verán incrementos considerables
en las de electricidad y, sobre todo, en las de la calefacción.
Los estadounidenses soportan poco el aumento del precio del combustible
ya que, según una encuesta reciente, están dispuestos
a pagar más impuestos para ayudar a las víctimas de
los huracanes antes que pagar más por la gasolina.
El
secretario de Energía, Samuel Bodman, pronosticó que
en las tres próximas semanas EEUU tendrá que importar
combustible para sustituir el suministro procedente de las refinerías
en la costa del Golfo.
Según
datos recientes del Departamento de Energía, el huracán
"Rita" interrumpió el refinado de unos 2,2 millones
de barriles diarios de gasolina y 1,2 millones de barriles diarios
de combustible para calefacción.
"El
total de capacidad de refinado suspendida suma casi 5 millones de
barriles diarios", precisó la Agencia de Información
del Departamento de Energía.
En
la ruta de los dos ciclones, "Rita" y "Katrina",
se encuentran cientos de plataformas de exploración y extracción
de petróleo en el Golfo, de donde se obtiene el 27 por ciento
del crudo estadounidense.
Las
refinerías de la región producen aproximadamente el
25 por ciento de los combustibles que consume Estados Unidos. EFE
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