La investigación "Subida, Cima y Declive: Tendencias
en la Inmigración en EEUU 1992-2004", realizada por
el demógrafo Jeffrey Passel, muestra que en 2004 el flujo
de inmigrantes bajó 24 por ciento en comparación con
el nivel más alto alcanzado en el año 2.000.
Sobre
la base de estadísticas de la Oficina del Censo, Passel,
uno de los más antiguos investigadores del Centro Pew, señala
que el número de inmigrantes -legales e indocumentados-,
que llegan cada año a EEUU "creció rápidamente
a partir de mediados de la década de los años 1990".
Este
fenómeno alcanzó su máximo nivel a finales
de esa década y tuvo una bajada sustancial a partir del 2001,
año en que ocurrieron los atentados en Nueva York, Washington
y Pensilvania en los que murieron cerca de 3.000 personas.
El
Centro Pew, un grupo no partidista dedicado a mejorar el entendimiento
entre los hispanos en EEUU y al análisis de su creciente
impacto, dice que aun con el reciente aumento de la inmigración,
las cifras se mantienen por debajo de los niveles de 1999-2000.
Desde principios y hasta mediados de la década de 1990, un
promedio de más de 1,1 millón de foráneos entró
cada año en Estados Unidos, pero entre los años 1999-2000
el aumento fue de 35 por ciento anual con un total de 1,5 millones
de personas.
Sin embargo, en los años 2002 y 2003 el número volvió
a ser de 1,1 millón cada año de personas procedentes
de las diversas regiones del mundo.
Sólo en el 2004, la cifra superó 1,2 millones de inmigrantes
legales e indocumentados.
La investigación efectuada por Passel señala que la
subida y el declive en el número de extranjeros que llegan
anualmente a EEUU tiene que ver con una variedad de situaciones,
pero que coincide con el comportamiento de la economía estadounidense.
"La inmigración aumentó repentinamente durante
el rápido crecimiento de la economía y la demanda
laboral en la década de 1990, y declinó cuando empeoró
la situación económica después del 2001",
dijo Passel.
Como medida de esta situación se tomaron como modelo los
cambios registrados en la entrada en EEUU de la fuerza laboral mexicana,
la mayor fuente de inmigrantes proveniente de un solo país.
Añade que el aumento del número de hijos de extranjeros
nacidos en este país podría crear la impresión
"errónea" de que el flujo de inmigrantes ha crecido
a un ritmo acelerado, lo cual no es verdad.
El Centro Pew subraya que, "de acuerdo a nuestros análisis
de los datos disponibles", no ha ocurrido otro nivel de grandes
dimensiones en la llegada de inmigrantes desde que empezaron los
aumentos en la década de los años 1970.
Esta organización considera que una evaluación exacta
de cuándo aumenta, baja o permanece estable la afluencia
de inmigrantes es esencial para formular y evaluar las políticas
públicas en una variedad de asuntos locales, estatales y
federales.
Lamenta que ni una sola fuente de los datos da la medida adecuada
sobre el flujo anual de inmigrantes, y dice que las estadísticas
facilitadas por las autoridades de Inmigración no reflejan
la realidad sobre la llegada de extranjeros a EEUU.
Señala que la mayor parte de esta corriente migratoria en
años recientes fue de personas indocumentadas.
También explica que el declive en la inmigración legal
figura de forma principal en las cifras del descenso anual de la
inmigración de finales de la pasada década.
Según el informe, la cima alcanzada a partir de 1999-2000
hasta el 2003, más del 60 por ciento de la disminución
en la llegada de inmigrantes legales se atribuye al bajo nivel de
entrada de residentes e inmigrantes temporales incluidos como parte
de la población estadounidense. EFE
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