Bush completó su séptima visita a la zona desde que
recibió duras críticas por la respuesta gubernamental
al paso del huracán Katrina, que reconoció no fue
la más adecuada en todos los niveles.
Katrina, que golpeó el 29
de agosto, y Rita, que llegó el pasado sábado, devastaron
la costa estadounidense del Golfo de México, desde Texas
to Alabama. El primero mató a más de 1.000 personas
y devastó Nueva Orleans. Los dos huracanes obligaron a más
de dos millones de personas a dejar sus hogares y causaron decenas
de miles de millones de dólares en daños.
El antiguo director de la agencia
federal encargada de gestionar las emergencias (FEMA), que fue apartado
del cargo, testificó ante el Congreso que la culpa correspondía
a las autoridades de Luisiana.
"Mi mayor error fue no reconocer
(a tiempo) que Luisiana funcionaba mal", manifestó Michael
Brown a un comité de la Cámara de Representantes que
investiga los hechos, pero del que apenas participaban los demócratas.
En muchas pequeñas localidades
del centro petrolero del país, donde Rita derribó
cientos de kilómetros de redes eléctricas y se llevó
tejados, muchos residentes parecían ignorar el aviso del
Gobierno de no regresar hasta que no se reanuden los servicios de
electricidad, agua y limpieza.
En las zonas pantanosas de Luisiana,
Rita lanzó una pared de 4,6 metros de agua que cubrió
miles de hogares y llegó hasta 56 kilómetros tierra
adentro.
Aunque las autoridades dijeron que
la evacuación sin precedentes de la zona ayudó a minimizar
el número de muertos por Rita, el Houston Chronicle dijo
que 10 personas murieron en Texas, cinco de ellas tras respirar
monóxido de carbono de un generador. Otra persona murió
en Mississippi.
VISITA DE BUSH
Bush estuvo en Beaumont, Texas,
y estaba previsto que pasara por el Lago Charles para un encuentro
con las autoridades de Luisiana antes de sobrevolar la zona.
"Esta zona está herida",
manifestó en Beaumont. "He visto de primera mano cómo
está sufriendo".
Alrededor de un cuarto de la capacidad
de refino y de la producción de crudo sigue paralizada tras
el paso de los dos huracanes, lo que ha despertado los temores de
que el mayor consumidor mundial de energía se enfrente a
un periodo de escasez.
En las ruinas de Nueva Orleans,
inundada por los dos huracanes al romperse los diques que la protegían
del mar, el nivel de agua fue cayendo.
"Sacar el agua y establecer
una protección con diques de emergencia son la calve para
devolver la vida a la zona", dijo el coronel Duane Gapinski,
a cargo de los esfuerzos del Cuerpo de Ingenieros de drenar la famosa
ciudad del jazz.
El
alcalde de Houston, Bill White, informó que el regreso de
más de dos millones de habitantes a la cuarta mayor ciudad
del país sigue sin problemas y que no hay señales
del caos que caracterizó su salida la semana pasada.
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