03 de octubre de 2005
  • Sin el menor empacho los presidenciables nacionalista y liberal piden el voto “en plancha”
  • El comisionado de los derechos humanos llama a los electores a hacer sus propias listas y tomar decisiones propias

Redacción
Proceso Digital

Tegucigalpa - Si a usted le prometen un “combo” en oferta, a bajo costo o hasta gratis, no, no se equivoque, no se trata de uno de esos ofrecimientos de las internacionales de comidas rápidas.

Claro, los oferentes no le brindarán una hamburguesa, papas fritas y el más grande de todos los tamaños de las colas. Tampoco obtendrá un pedazo de pizza agrandado, ni mucho menos un emparedado con una variedad de jamones y quesos. Este “combo” que con tanta pompa se promociona solo le vende esperanzas, sí, lejanas y distantes esperanzas.

Son los políticos criollos, muchos de los cuales hacen gala de su ingenio y de sus medios, pero no son pocos los que alejados de cualquier sutileza e impregnados de torpeza recorren la recta final en la carrera que les llevará a la culminación del proceso electoral, el último domingo de noviembre próximo.

Pero la efervescencia política no parece exacerbar los ánimos de los ciudadanos hondureños que reflejan un significativo grado de indiferencia ante las propuestas y contra ofertas de los políticos que buscan integrar el Parlamento hondureño.

Los candidatos a diputados de los partidos políticos enfrentan por primera vez en una elección general la posibilidad de ser votados individualmente, cosa que pone en precario a una gran parte de ellos, acostumbrados a cobijarse tras la sombra del candidato presidencial.

Otros resultaron electos en las primarias por meros privilegios generacionales y de sucesión y no son pocos los que han acumulado antipatía popular y aunque a duras penas lograron sortear la elección interna deberán convencerse del descontento que generan en el proceso general.

Una minoría son nuevos y reales líderes en sus comunidades y muchos de ellos aún en condiciones desventajosas lograron colocarse en las planillas generales, pero estos son escasos.

El aparente avance del sistema eleccionario al incluir la fotografía de los aspirantes a parlamentarios se ve empañado por la forma en que estos se comunican con sus potenciales votantes y que, entre la sorna de muchos, es efectivamente, la única y real manera en que estos candidatos se presentan ante el pueblo.

Los más famosos
Alejados de propuestas concretas se habla del “Combo de la Esperanza”, “El Combo del Chorizo”, el de “Las Lomas”, “Los Carne de Lora”, o el grupo de diputados bajo la hegemonía de Salvador Pineda, y el Combo de las Mujeres” que, entre otros, son los que más se mencionan en el departamento de Francisco Morazán, dentro de las estructuras liberales y nacionalistas.

Al interior del país, el tema funciona de la misma forma y la integración de “los combos” responde a grupos de dirigentes de las corrientes internas que aún mantienen fisuras en algunos grados irreconciliables en ambos institutos políticos.

La posibilidad de que la ciudadanía vote por determinados candidatos por reconocimiento individual viene dado por la asociación mediática de muchos aspirantes, como el caso del popular José de la Paz Herrera, conocido como “Chelato Uclés”, un exitoso entrenador de fútbol en el país que figura en la nómina liberal.

De igual forma la presencia publicitaria y mediática de candidatos como Lizzie Flores, hija del ex presidente Carlos Flores (1998-2002); las vallas propagandísticas de José Azcona, hijo del ex presidente José Azcona (1986-1990); de Antonio Rivera Callejas con llamativos anuncios televisivos realizados por su hermano, el publicista Mario Rivera, o la campaña de Marcia Facussé confeccionada por los expertos de su familia.

Asimismo, las comparecencias en diversos espacios noticiosos de candidatos como Juan Orlando Hernández, Pompeyo Bonilla, David Matamoros, Roberto Michelleti o Jack Arévalo, entre otros, son parte de las ventajas de algunos que buscan integrar el Congreso a partir de enero del 2006.

Azules y liberales por “la plancha”
En tanto, las aspiraciones de los presidenciable el liberal Manuel Zelaya y el nacionalista Porfirio Lobo no esconden sus afanes por lograr el control absoluto de la próxima cámara Legislativa.

Durante una concentración departamental efectuada en Copán, este fin de semana, el candidato liberal a la presidencia pidió a los presentes el voto “en plancha” por todos sus candidatos a diputados a fin de poder cumplir sin obstáculos con las aspiraciones de la ciudadanía.

Las intenciones del actual presidente del Congreso y candidato nacionalista, Porfirio Lobo, también son las mismas y al momento de enviar su mensaje masivo a los electores lo hace expresando la necesidad de votar en todas las casillas azules, sin ningún tipo de distingo.

Durante su concentración política efectuada este domingo en Intibucá, “Pepe” Lobo, dijo durante su mensaje ”fijense bien, le pido al pueblo de Intibucá su voto para todos los candidatos a diputados de nuestro partido porque yo quiero un Congreso con amplia mayoría, para poder aprobar las leyes que me propongo a favor de Honduras”.

En tanto, los dirigentes de los partidos Democracia Cristiana e Innovación y Unidad, PINU, hacen sus campañas menos inclinadas en ese sentido. Sus candidatos Juan Ramón Martínez y Carlos Sosa, presentan su visión de país y piden a los pobladores el respaldo partidario a sus candidaturas.

En la Unificación Democrática, su presidenciable, Juan Almendares, conserva su discurso idealista, ligado a sus luchas en las calles y en la academia por lograr una sociedad más justa. Pero sus candidatos a diputados en posiciones privilegiadas como Doris Gutiérrez y César Ham, entre otros, están más apegados a lograr su reelección.

La UD es el benjamín de los partidos políticos nacionales, pero sus parlamentarios han mantenido sus posiciones en la búsqueda de una reelección en medio de una lucha interna que les mantiene divididos y que les confronta básicamente porque la actual dirigencia, según opiniones internas, no ha dejado espacios para nadie que no pertenezca a un cerrado círculo de poder interno.

No a la “plancha”
Por su parte, el comisionado de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, sostuvo que es fundamental evitar que la población vote “en plancha”.

Para el defensor de los derechos ciudadanos de los hondureños lo que cuenta es que cada uno de los electores elabore sus propios listados, que ejerza su derecho de decidir por quienes votar y que escoja de acuerdo a su propio criterio.

Actualmente, el Parlamento hondureño está compuesto por 128 diputados que no le dan a los nacionalistas en el poder una mayoría absoluta, pero que han permitido una alianza estratégica del oficialismo con los demócratas cristianos.

A menos de dos meses de las elecciones las cosas no están del todo claras y los famosos “combos” de parlamentarios probablemente no tengan el aderezo que logre despertar el apetito electoral de los hondureños, que conservan el sabor amargo de muchas lejanas y cercanas promesas políticas a lo largo de más de dos décadas y media del retorno a la vida democrática.

 
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