El Gobierno
salvadoreño decretó hoy una alerta naranja por las
persistentes lluvias que han caído en los últimas
48 horas por influencia de la tormenta tropical "Stan"
y mantiene la alerta roja en cuatro kilómetros a la redonda
del cráter del volcán de Santa Ana y alerta amarilla
en su fase dos en sus zonas más bajas.
El
volcán expulsó violentamente el sábado grandes
cantidades de ceniza, gases y fragmentos de roca, pero no magma,
y aunque ahora la situación aparentemente se ha calmado,
incluso con una significativa disminución de seísmos,
se mantienen las medidas de prevención.
La
vicepresidenta salvadoreña, Ana Vilma de Escobar, expresó
hoy, en una rueda de prensa acompañada por varios miembros
del Gabinete, que el país afronta "momentos difíciles
porque sigue afectado por las dos emergencias simultáneas
que estamos viviendo, pero la población debe mantener la
calma".
Insistió
en que la población debe mantenerse informada de la evolución
de las situaciones de lluvias y erupción volcánica
y atender las instrucciones del Gobierno, que tiene equipos de emergencia
en distintos puntos del país.
Por
la erupción del volcán, un total de 4.512 personas
se encuentran en la actualidad en 16 albergues situados en el departamento
de Sonsonate y ocho en el de Santa Ana, dijo el ministro de Gobernación
(Interior), René Figueroa, aunque otros centenares de pobladores
han abandonado el lugar por su cuenta.
Figueroa
manifestó que en las últimas horas las lluvias han
obligado a evacuar de sitios de alto riesgo a 700 personas, que
han sido trasladadas a una docena de albergues en el departamento
de San Salvador.
El
Ministerio de Educación anunció la suspensión
de clases mañana, lunes, en todos los centros escolares públicos
y privados del país, tanto por las lluvias como por la emergencia
generada por la erupción volcánica, ya que si bien
algunos no están en sitios de riesgo debe evitarse al máximo
la movilización de personas.
El
volcán de Santa Ana, que tiene 2.381 metros de altura, está
situado entre los departamentos de Santa Ana y Sonsonate, a unos
50 kilómetros de San Salvador, y según los informes,
las columnas de ceniza y gases que lanzó alcanzaron entre
diez y doce kilómetros de altura.
La
ceniza afectó a gran cantidad de poblaciones del occidente
del país, así como a extensas zonas de cultivos, principalmente
de café, aunque según el ministerio de Agricultura,
las lluvias que han caído hoy en la zona pueden ayudar a
"lavar" las plantaciones.
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Las
autoridades no descartan nuevas erupciones en los próximos
días, por lo que la situación de las personas
evacuadas es incierta en el sentido de retornar a sus hogares,
donde dejaron abandonadas sus pertenencias. |
En
el lugar conocido como Palo Campana, en las faldas del volcán,
dos hombres murieron soterrados el sábado por un deslizamiento
de lodo que arrastró una gran cantidad de árboles,
y personal del cuerpo de Bomberos aún trabajan en el rescate
de sus cuerpos, dijo Figueroa, al asegurar que estas han sido las
únicas víctimas mortales.
El
Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) del Ministerio
del Medio Ambiente, informó de que las lluvias amenazan con
seguir de forma persistente en las próximas horas en un 75
por ciento del territorio nacional, lo cual ha aumentado el peligro
de deslizamientos e inundaciones.
La
Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa
(CEL) procedió anoche a descargar agua en las presas 15 de
Septiembre, 5 de Noviembre, Cerrón Grande y del Guajoyo,
en distintos puntos del país, para evitar inundaciones.
El
Arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle, insistió
hoy en que debe darse prioridad a las necesidades de todos los evacuados
por los fenómenos naturales y consideró que una de
las grandes tareas que tiene el país es la construcción
de "viviendas dignas".
Consideró
que el Gobierno debería considerar pedir ayuda o préstamos
internacionales para reparar los daños causados por la naturaleza
a la población. EFE
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