La principal
tragedia se ha registrado en Santiago Atitlán, en el departamento
de Sololá (suroeste del país), donde un alud ha arrasado
una comunidad indígena completa.
Las brigadas de socorro apenas han
logrado rescatar del cantón Panabaj 71 cadáveres,
entre ellos los de 30 niños, mientras se cree que bajo las
toneladas de lodo quedaron soterradas unas 800 personas, aunque
los socorristas calculan que pueden ser hasta 3.000.
En el lugar existían 1.500
casas que estaban habitadas por unas 4.000 personas y que ahora
está ocupado por toneladas de lodo.
Una vez que se rescatan, los cuerpos
son metidos en cajas rústicas para ser sepultados con el
fin de evitar una epidemia porque están en estado de putrefacción,
según la Procuraduría de Derechos Humanos.
Los vecinos evalúan la posibilidad
de suspender las tareas de rescate ante la posibilidad de que no
encuentren sobrevivientes en el lugar y pretenden declarar el cantón
como un camposanto.
En la región persisten las
lluvias, y los derrumbes ocasionados en las carreteras por el fenómeno
natural han impedido que las brigadas de rescate, entre ellas una
española, puedan socorrer a los damnificados.
Guatemala ha sido el país
de Centroamérica más golpeado por las secuelas de
Stan, pues las víctimas suman hasta ahora 508, pero las autoridades
calculan que la cifra puede ser mucho mayor.
Mientras, en El Salvador el ministro
de Gobernación, René Figueroa, ha advertido a la población
que se resguarde ante las nuevas precipitaciones.
"En un recorrido en helicóptero
por el oriente del país pudimos observar que la mayoría
de ríos están desbordados. En todo el territorio los
suelos son inestables, hay agua acumulada", dijo Figueroa.
En ese país los torrenciales
aguaceros han causado la muerte de 67 personas y miles de damnificados.
De acuerdo con el ministro, un 75
por ciento del territorio es proclive a deslizamientos de tierra.
El Sistema Nacional de Estudios
Territoriales (SNET) anunció hoy que una nueva onda tropical
amenaza con afectar al territorio salvadoreño con lluvias
y tormentas eléctricas hasta el próximo lunes.
El Comité de Familiares de
Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos (CODEFAM)
de El Salvador pidió hoy al Gobierno que respete la Ley de
Protección Civil y atienda por igual a todas las víctimas
de desastres y no por razones políticas.
Mientras, en Nicaragua, donde las
lluvias han causado 9 muertos, el Gobierno anunció que enviará
ayuda al pueblo salvadoreño, sobre todo suministros para
niños, mantas, plásticos y botiquines médicos
para atender a 3.000 personas en un período de quince días.
Fuentes del Instituto Nicaragüense
de Estudios Territoriales (Ineter) advirtieron hoy del peligro de
inundaciones y deslizamientos de tierra en el occidente y sur de
Nicaragua debido a que los suelos están saturados debido
a que el nivel de precipitaciones ha superado cifras históricas
en algunas regiones.
En Honduras, los aguaceros han dejado
4 muertos, se mantiene la alerta roja por el peligro de nuevas inundaciones
en el sur del país y continua la evacuación preventiva,
y en Costa Rica han perecido dos personas.
Pese a la magnitud de la tragedia,
sobre todo en Guatemala, sólo el presidente de El Salvador,
Elías Antonio Saca, hizo una petición concreta de
ayuda a la comunidad internacional, la cual ha respondido a la solicitud.
Guatemala, que ha sido el país
más dañado, no ha formalizado la petición y
ha tenido una lenta reacción, según han considerado
embajadores acreditados ante el Gobierno del presidente Oscar Berger.
Saca y Berger han cancelado su asistencia
a la XV Cumbre Iberoamericana, que se celebrará la próxima
semana en Salamanca (España). EFE
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