EEUU moviliza ayuda para fortalecer lazos con Pakistan
   

10 de octubre de 2005

Washington - Estados Unidos ha ofrecido 50 millones de dólares iniciales en ayuda a Pakistán tras el terremoto que sacudió el sábado el noroeste ese país, en un intento de fortalecer sus lazos con un aliado que considera clave en la guerra contra el terrorismo.


Además, un equipo estadounidense de respuesta rápida a urgencias llegó hoy mismo a Islamabad, cargado de mantas, tiendas de campaña, medicinas y alimentos.

Los integrantes del equipo tendrán, entre sus tareas, evaluar las necesidades más perentorias de los damnificados y coordinar la ayuda estadounidense.

Un segundo equipo tiene prevista su llegada mañana, martes, a bordo de un avión militar de transporte C-17 y dos C-130, con la misión coordinar el apoyo logístico a las operaciones de rescate.

Además, EEUU ha enviado cinco helicópteros Chinook CH-47 y tres Blackhawks procedentes de Afganistán, que se encargarán de la distribución de ayuda en las áreas afectadas más remotas.

Las autoridades pakistaníes habían indicado que, dado que el terremoto ha inutilizado muchas carreteras de montaña y rurales, una de las principales necesidades es el transporte aéreo.

El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, indicó que los helicópteros "facilitarán el reparto de suministros de urgencia a áreas remotas en Pakistán".

Los Chinook pueden transportar, además de su capacidad de bodega, hasta 28 toneladas de carga en tres redes que se cuelgan en su exterior. Los Blackhawk pueden llevar hasta diez toneladas.

Según McClellan, la ayuda se ha puesto a disposición de Pakistán después de que la solicitase el presidente de ese país, Pervez Musharraf, quien ha pedido a la comunidad internacional medicinas, agua, alimentos, tiendas de campaña y personal especializado para paliar lo que considera el peor desastre natural de su historia.

"La destrucción y la pérdida de vidas en Pakistán es enorme y Estados Unidos responde de manera rápida y sólida", indicó el portavoz presidencial.

Los primeros cálculos apuntan que entre 30.000 y 40.000 personas murieron en el terremoto de 7,6 grados de magnitud en la escala de Richter que el sábado sacudió el noroeste de Pakistán, la región de Cachemira en la India y partes de Afganistán.

En una muestra de la importancia que Washington concede a su relación con Pakistán, al que considera un aliado clave en la lucha contra el terrorismo, el presidente de EEUU, George W. Bush, modificó el domingo su programa de actividades para reunirse con un enviado pakistaní, Mohammad Sadiq.

Sadiq, el "número dos" de la Embajada de su país en Washington -el embajador se encontraba de viaje-, informó al presidente estadounidense sobre el desastre y las necesidades más urgentes.

Previamente, Bush había estado en contacto telefónico con Musharraf, al que prometió que ayuda.

El presidente indicó que el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, estudiaba qué otros activos se podían desplazar al área afectada.

"Pakistán es un amigo del Gobierno de EEUU y el pueblo estadounidense ayudará de la mejor manera que pueda", prometió Bush.

Estados Unidos espera que una asistencia rápida y efectiva sirva para mejorar la percepción de su país en Pakistán.

Aunque EEUU considera un importante aliado al gobierno de Musharraf, entre la población paquistaní predomina el resentimiento contra Washington tras la invasión de Afganistán, la guerra contra Irak, el escándalo de abusos a presos en la cárcel iraquí de Abu Ghraib y las denuncias de desprecio al Corán en la base de Guantánamo.

En declaraciones a los medios estadounidenses desde Islamabad, el embajador de EEUU en Pakistán, Ryan Crocker, señaló que la ayuda es un reflejo de la "relación estratégica a largo plazo" con ese país.

Croker también expresó su esperanza de que, gracias a la asistencia, los paquistaníes reconozcan en Washington a un verdadero aliado. EFE


 
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