Además,
un equipo estadounidense de respuesta rápida a urgencias
llegó hoy mismo a Islamabad, cargado de mantas, tiendas de
campaña, medicinas y alimentos.
Los
integrantes del equipo tendrán, entre sus tareas, evaluar
las necesidades más perentorias de los damnificados y coordinar
la ayuda estadounidense.
Un
segundo equipo tiene prevista su llegada mañana, martes,
a bordo de un avión militar de transporte C-17 y dos C-130,
con la misión coordinar el apoyo logístico a las operaciones
de rescate.
Además,
EEUU ha enviado cinco helicópteros Chinook CH-47 y tres Blackhawks
procedentes de Afganistán, que se encargarán de la
distribución de ayuda en las áreas afectadas más
remotas.
Las
autoridades pakistaníes habían indicado que, dado
que el terremoto ha inutilizado muchas carreteras de montaña
y rurales, una de las principales necesidades es el transporte aéreo.
El
portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, indicó que los
helicópteros "facilitarán el reparto de suministros
de urgencia a áreas remotas en Pakistán".
Los
Chinook pueden transportar, además de su capacidad de bodega,
hasta 28 toneladas de carga en tres redes que se cuelgan en su exterior.
Los Blackhawk pueden llevar hasta diez toneladas.
Según
McClellan, la ayuda se ha puesto a disposición de Pakistán
después de que la solicitase el presidente de ese país,
Pervez Musharraf, quien ha pedido a la comunidad internacional medicinas,
agua, alimentos, tiendas de campaña y personal especializado
para paliar lo que considera el peor desastre natural de su historia.
"La
destrucción y la pérdida de vidas en Pakistán
es enorme y Estados Unidos responde de manera rápida y sólida",
indicó el portavoz presidencial.
Los
primeros cálculos apuntan que entre 30.000 y 40.000 personas
murieron en el terremoto de 7,6 grados de magnitud en la escala
de Richter que el sábado sacudió el noroeste de Pakistán,
la región de Cachemira en la India y partes de Afganistán.
En
una muestra de la importancia que Washington concede a su relación
con Pakistán, al que considera un aliado clave en la lucha
contra el terrorismo, el presidente de EEUU, George W. Bush, modificó
el domingo su programa de actividades para reunirse con un enviado
pakistaní, Mohammad Sadiq.
Sadiq,
el "número dos" de la Embajada de su país
en Washington -el embajador se encontraba de viaje-, informó
al presidente estadounidense sobre el desastre y las necesidades
más urgentes.
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Previamente,
Bush había estado en contacto telefónico con
Musharraf, al que prometió que ayuda.
El
presidente indicó que el secretario de Defensa, Donald
Rumsfeld, estudiaba qué otros activos se podían
desplazar al área afectada.
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"Pakistán
es un amigo del Gobierno de EEUU y el pueblo estadounidense ayudará
de la mejor manera que pueda", prometió Bush.
Estados
Unidos espera que una asistencia rápida y efectiva sirva
para mejorar la percepción de su país en Pakistán.
Aunque
EEUU considera un importante aliado al gobierno de Musharraf, entre
la población paquistaní predomina el resentimiento
contra Washington tras la invasión de Afganistán,
la guerra contra Irak, el escándalo de abusos a presos en
la cárcel iraquí de Abu Ghraib y las denuncias de
desprecio al Corán en la base de Guantánamo.
En
declaraciones a los medios estadounidenses desde Islamabad, el embajador
de EEUU en Pakistán, Ryan Crocker, señaló que
la ayuda es un reflejo de la "relación estratégica
a largo plazo" con ese país.
Croker
también expresó su esperanza de que, gracias a la
asistencia, los paquistaníes reconozcan en Washington a un
verdadero aliado. EFE
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