Alvarado
de Casco, una de las auditoras del Sínodo, abogó por
una formación de la mujer, "desde su primera infancia",
para desarrollar "sus dos características esenciales:
su feminidad y el don de la maternidad".
La
intervención de la hondureña sorprendió a los
padres sinodales, que acogieron sus palabras con "frialdad",
según dijeron a EFE algunos de los presentes.
"Tristemente
en las últimas décadas, la mujer ha ido perdiendo
el verdadero significado de su identidad. Hay mucho que hacer y
yo propongo que se mantenga la educación separada de niños
y niñas, esto con el fin de crear el ambiente propicio para
formar a las jóvenes a imagen de la Virgen María,
modelo de toda mujer", dijo Martha Lorena Alvarado.
Según
la hondureña, hay estudios que demuestran que la educación
separada de niños y niñas facilita el proceso educativo
y el desarrollo de un sano afecto y también el surgimiento
de vocaciones a la vida religiosa, de monjas y de sacerdotes.
La
presidenta del "Comité por la Vida" denunció
el "incremento de la promiscuidad sexual, el creciente numero
de embarazos en adolescentes y las cifras escalofriantes de abortos".
También
denunció "una excesiva familiaridad" entre los
jóvenes de diferentes sexos "incluso durante la celebración
de la Santa Misa".
Alvarado
de Casco propuso la creación de grupos juveniles, pero insistió
en que "no deben ser mixtos", ya que pueden ser un obstáculo
-dijo- para el surgimiento de vocaciones al sacerdocio y a la vida
religiosa. EFE
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