Hasta
Salamanca se han desplazado el presidente de la Comisión
Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, el comisario europeo
de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia,
el alto representante para la Política Exterior y de Seguridad
Común, Javier Solana, y el presidente del Parlamento Europeo,
Josep Borrell.
La
CE reactivó el pasado el pasado 2 de septiembre sus negociaciones
hacia un acuerdo de libre comercio, diálogo político
y cooperación con el Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay
y Paraguay), que estaban en suspenso desde 2004 y constituyen la
primera prioridad de la acción europea en el subcontinente.
En
paralelo, desarrolla procesos para evaluar el grado de integración
económica y política de Centroamérica (El Salvador,
Nicaragua, Honduras, Guatemala, Panamá, Costa Rica y Belice)
y la Comunidad Andina (Perú, Colombia, Bolivia, Ecuador y
Venezuela), con vistas a abrir sendas negociaciones de libre comercio.
Estos
dos bloques aspiran a que las conversaciones empiecen hacia mayo
de 2006, coincidiendo con la cumbre UE-América Latina y Caribe
de Viena, pero las autoridades europeas se resisten hasta ahora
a ofrecer fechas concretas.
El
presidente peruano, Alejandro Toledo, que visitó esta semana
Bruselas antes de acudir a Salamanca, planteó la opción
de fusionar las negociaciones de la UE con el Mercosur y la Comunidad
Andina bajo el techo común de la incipiento Comunidad Sudamericana
de Naciones, pero tampoco hay hasta ahora respuesta firme de la
UE.
Además
del boleto comercial, las autoridades europeas prevén aprovechar
la cumbre de Salamanca para departir con los líderes latinoamericanos
sobre las cuestiones de actualidad en la escena internacional.
Solana
anunció el pasado martes su intención de celebrar
encuentros bilaterales "con prácticamente todos los
Jefes de Estado" que acudan a Salamanca para abordar entre
otras cuestiones las perspectivas de concertación entre la
Unión y el subcontinente en aspectos como la reforma de las
Naciones Unidas. EFE
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