Gutiérrez
llegó a las 19.48 hora local (00.48 gmt) al aeropuerto de
la ciudad costera de Manta, a 390 kilómetros al suroeste
de Quito, en un avión fletado en Bogotá, y fue detenido
por la policía de migración de esa terminal aérea.
Tras su arresto, Gutiérrez
fue trasladado a Quito en un helicóptero "Superpuma"
del Ejército, confirmaron fuentes castrenses.
La Policía había advertido
de que Gutiérrez sería recluido en el penal García
Moreno, de Quito, pues pesa sobre él una orden de prisión
preventiva por presuntamente haber atentado contra la seguridad
del Estado por haber realizado en los Estados Unidos, en meses pasados,
declaraciones contra el actual Gobierno.
La llegada de Gutiérrez a
Manta generó enfrentamientos entre policías y un reducido
número de simpatizantes, que pretendían ingresar en
el campo de aviación.
Las manifestaciones a favor de Gutiérrez
también se registraron en Quito, donde al menos una persona
resultó herida leve, cuando un grupo de personas pretendía
llegar hasta el Palacio presidencial de Carondelet, en el centro
histórico de la capital.
El destituido presidente, en sus
primeras declaraciones en Ecuador, aseguró que ha regresado
a "a dar la cara" y para defenderse de las acusaciones
que se han presentado en su contra.
"No he robado ni un solo centavo",
indicó el ex gobernante, tras añadir que su regreso
se debe a que ama "profundamente al país".
Además, aseguró que
las acusaciones en su contra, de "atentar contra la seguridad
del Estado", son injustas "no tienen fundamento"
y aseguró que en su país se vive una dictadura.
"Lastimosamente es una orden
totalmente ilegal e inconstitucional y que confirma una vez más
la persecución" en su contra, añadió.
Gutiérrez fue destituido
de la Presidencia el pasado 20 de abril por el Congreso, que adujo
un confuso "abandono del cargo", y tras su cese, la Cámara
designó a Alfredo Palacio, que hasta ese momento era el vicepresidente
de la República.
Tras su salida de la Presidencia,
Gutiérrez se refugió en la embajada de Brasil en Quito
y después viajó a Brasilia donde recibió asilo,
pero al que renunció pocos días después para
ir, en mayo, a los Estados Unidos, donde denunció que fue
víctima de un "golpe de Estado" y llamó
a los ecuatorianos a desconocer a su sucesor.
Esas declaraciones fueron interpretadas
por el entonces ministro de Gobierno (Interior), Mauricio Gándara,
como expresiones que denotaban presuntos intereses de conspiración,
por lo que acusó al ex gobernante de "atentar contra
la seguridad del Estado".
La denuncia se formalizó
en junio ante la Fiscalía, mientras que la Corte Superior
de Quito, que admitió la denuncia, ordenó la detención
preventiva de Gutiérrez con fines de investigación.
En agosto, Gutiérrez apareció
en la población peruana de Aguas Verdes, fronteriza con Ecuador,
desde donde intentó ingresar en su país, pero no lo
hizo por considerar que corría peligro su vida.
El ex presidente viajó a
Bogotá, a finales de septiembre, y pidió el asilo
territorial, al que renunció el jueves.
Con su detención, Gutiérrez
se convirtió en el tercer ex gobernante ecuatoriano en ser
arrestado en los últimos seis años en este país
andino, después de Fabián Alarcón y Gustavo
Noboa.
Alarcón gobernó Ecuador
de forma interina entre febrero de 1997 y agosto 1998 tras la destitución
de Abdalá Bucaram por "incapacidad mental para gobernar",
medida aprobada por el Parlamento sin examen médico ni derecho
a la defensa.
Ese ex presidente fue procesado
por estar presuntamente envuelto en la supuesta contratación
ilegal de personal en el Parlamento cuando presidía la institución
legislativa, acusación que luego fue desestimada.
A
Alarcón le siguió en el historial el ex presidente
Gustavo Noboa, quien cumple un arresto domiciliario desde hace varios
meses en la ciudad de Guayaquil, a 420 kilómetros al suroeste
de Quito, acusado de haber estafado al Estado durante una renegociación
de la deuda externa durante su administración. EFE
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