La
CEPAL considera que esta situación continuará en el
corto plazo y está en el proceso de elaborar investigaciones
y ejecutar proyectos para los países del istmo con el fin
de estudiar alternativas viables en el sector energía que
contrarresten las tendencias existentes. Próximamente se
publicará un diagnóstico de la industria petrolera
de la subregión.
Frente
al alza de los precios del petróleo en el mercado internacional,
la factura petrolera del Istmo Centroamericano creció, en
el 2004, un 25% respecto al año anterior, alcanzando 4.000
millones de dólares. La relación entre el costo de
los hidrocarburos importados y el total de las exportaciones pasó,
del 11,6% en 2003 al 13,2% en 2004. A nivel de los países,
el impacto fue muy diferente, correspondiendo los valores extremos
de dicho índice a Panamá, con un 6,2% y Nicaragua,
con un 31,3%. Los precios promedio anual al consumidor final en
gasolinas regular y Premium fueron menores en Panamá, mientras
que Costa Rica y Honduras tuvieron, respectivamente, los precios
mayores. Con respecto al diesel, nuevamente correspondió
a Panamá el precio promedio anual menor y a Honduras el mayor.
El
consumo total de hidrocarburos en la subregión creció
un 2,8%, para alcanzar 95,1 millones de barriles. El consumo final
(sin incluir los combustibles para generación eléctrica)
subió un 2,8%, mientras que los combustibles para la industria
eléctrica mostraron un descenso del 1,7%, debido a la importante
producción de fuentes renovables en la subregión.
Honduras fue el país que experimentó el mayor incremento
en el consumo total, con un 10,7%, mientras que Panamá fue
el único país con tasa de crecimiento negativa.
Venezuela
continuó siendo el principal suministrador de crudos y derivados
a la subregión, con un 43,2%. Le sigue Estados Unidos con
un 16,5%, Ecuador con un 6% y Chile con un 4,6%. Los cuatro primeros
abastecedores representaron el 70% de las ventas totales de los
países centroamericanos.
Participación mayoritaria de recursos renovables en la producción
de electricidad
La
producción de energía eléctrica durante 2004
alcanzó cerca de 33.000 GWh, lo cual representó un
crecimiento del 5,1% con respecto al año 2003. La producción
hidroeléctrica alcanzó un cifra récord de más
de 16.000 GWh, gracias a aportes hidrológicos superiores
al promedio, a la ampliación de una central en Panamá
y a la entrada en operación de hidroeléctricas de
capacidades mediana y pequeña, en Guatemala, Honduras y Costa
Rica.
La
participación de las centrales geotérmicas y eólicas,
así como el aporte de ingenios cogeneradores posibilitaron
la producción del 60% de las necesidades eléctricas
a partir de recursos naturales renovables. De esa forma, durante
el año pasado se redujo la dependencia de la industria eléctrica
centroamericana a combustibles fósiles importados (40%, tres
puntos porcentuales menos que en 2003), situación que aminoró
parcialmente los efectos de los precios internacionales de los combustibles.
El 3,3% de la energía producida se destinó al mercado
eléctrico regional, cifra muy significativa, pero inferior
a la registrada en el año 2000. Guatemala, Costa Rica y Panamá
fueron los principales exportadores, en tanto que El Salvador, y
Honduras fueron los mayores importadores. El 91% del mercado eléctrico
continua bajo el esquema regulado, cifra ligeramente inferior a
la reportada en 2003. El mercado libre o desregulado es significativo
en tres países (32% en Guatemala, 10% en El Salvador y 8%
en Nicaragua), pequeño en Honduras y Panamá (en ambos
casos, de alrededor del 2%) e inexistente en Costa Rica. Este último
país continúa reportando las tarifas promedio más
bajas de la región, entre un 24% y un 42%. Dicha cifra es
congruente con la casi nula dependencia a los hidrocarburos en la
producción eléctrica costarricense. |