Sadam
aprovechó su primera intervención ante el Tribunal
Especial dentro de la fortificada Zona Verde, que estaba presidido
por el kurdo Razgar Mohamed Amín, para proclamar que sigue
siendo el presidente legítimo de Irak y negarse a reconocer
al tribunal que lo juzga.
"No
te reconozco a tí ni al tribunal que presides -dijo al juez-,
y tampoco reconozco la agresión contra Irak. Aún conservo
mi derecho constitucional como presidente de Irak a no responder
a tus preguntas, pues lo que se ha construido sobre el vacío
está vacío", dijo.
Vestido
con camisa blanca y chaqueta negra -era el único de los comparecientes
que llevaba esa segunda prensa-, Sadam pasó la mayor parte
de esta primera vista mesándose la barba, pero sin mostrar
preocupación, sino más bien una actitud desafiante.
El
juicio comenzó a las 12.24 hora local (09.24 GMT), pero las
primeras imágenes grabadas de la vista no llegaron hasta
media hora después, posiblemente censuradas, pues contenían
varias interrupciones y el sonido a veces inaudible.
Los
ocho acusados estaban sentados en filas de sillas distribuidas dentro
de tres recintos con rejas metálicas similares a jaulas de
color blanco, y se iban levantando para informar al presidente del
tribunal -compuesto por cinco jueces- de su identidad.
Sadam
se negó incluso a comunicar al magistrado su identidad completa,
lo mismo que Taha Yasín Ramadán, vicepresidente del
régimen de Sadam Husein en los últimos años
de gobierno.
El
abogado de la defensa, el iraquí Jalil al Duleimi, tenía
previsto pedir un aplazamiento de la vista de tres meses, según
indicó antes del juicio, pero el juez solo declaró
una pausa "de unos minutos" por "problemas técnicos".
En
declaraciones a EFE, Duleimi se quejó de que la defensa "no
ha tenido tiempo suficiente de preparar sus alegatos" y de
que "mis escasas reuniones con Sadam tuvieron lugar bajo una
estrecha vigilancia norteamericana".
Por
último, el letrado afirmó que "los cargos que
se van a formular contra Sadam son falsos y han sido enteramente
fabricados, y el tribunal mismo es ilegítimo e inconstitucional".
También
la prestigiosa organización de derechos humanos Human Rights
Watch, que ha desplazado a un equipo de observadores a Bagdad -pese
a que se prohibió que abogados no iraquíes asistan
al juicio- ha expresado sus dudas por las garantías procesales
que rodean al juicio.
HRW
puso en duda la imparcialidad del tribunal "por cuyo control
se disputan varias facciones políticas" y ha alertado
sobre la posibilidad de una condena a muerte que, según la
ley iraquí, no puede ser conmutada.
Los
hechos por los que se juzga a Sadam datan de 1982, cuando 143 chiíes
fueron asesinados en Duyail (60 kilómetros al norte de Bagdad)
por los servicios de inteligencia del régimen de Sadam tras
un atentado fallido contra la caravana del presidente a su paso
por el pueblo.
Este
es solo el primero de los procesos que espera a Sadam, que tiene
pendientes otras causas por múltiples delitos, entre ellos
probablemente el de genocidio y crímenes contra la humanidad.
En
Duyail hubo esta mañana una pequeña manifestación
de decenas de habitantes, familiares de los asesinados en 1982,
que pidieron la pena de muerte para Sadam mientras portaban fotos
de las víctimas.
En
otros lugares de Irak, y en concreto en Tikrit, ciudad natal de
Sadam, los cientos de manifestantes pedían exactamente lo
contrario: larga vida al presidente depuesto y muerte para el actual
primer ministro iraquí, Ibrahim Yafari.
El
comienzo del proceso de Sadam estuvo precedido por la caída
de dos morteros sobre la Zona Verde, en cuyo interior se celebra
el juicio, pero sin causar víctimas.
Este
fue uno de los pocos incidentes violentos que se produjeron en Irak
en un día en que el ilegalizado Baas, partido único
durante la época de Sadam, había pedido mediante un
comunicado una jornada de sangre y atentados para "saludar"
al presidente el día de su juicio. EFE
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