Bush
firmó hoy, en una breve ceremonia en la Casa Blanca, la Ley
de Presupuesto para el Departamento de Seguridad Nacional, que incluye
7.500 millones de dólares para la lucha contra la inmigración
ilegal.
"Tenemos
que endurecer la seguridad a lo largo de nuestras fronteras para
impedir que la gente entre de manera ilegal, y debemos mejorar nuestra
capacidad de encontrar y detener a los inmigrantes ilegales que
consiguen cruzar", dijo Bush.
Agregó,
en un breve discurso, que "debemos asegurarnos de que devolvamos
lo antes posible a sus países a los (inmigrantes indocumentados)
que detengamos".
Bush
pasó revista a las medidas adoptadas en los últimos
años para la lucha contra la inmigración ilegal, entre
las que citó la mejora tecnológica, un aumento de
más de 1.900 agentes en las patrullas de fronteras, y la
construcción de una valla de 22 kilómetros en la frontera
en San Diego (California).
Además,
se han incorporado más de mil nuevos investigadores a los
procesos de detección de inmigrantes indocumentados y se
ha prestado una atención renovada a las bandas de delincuentes,
"cuyos miembros están aquí de manera ilegal".
El
presidente recordó también que EEUU detiene a más
inmigrantes indocumentados de los que puede deportar a sus países
de origen, en especial no mexicanos.
"Hemos
detenido a 160.000 inmigrantes ilegales no mexicanos, pero sólo
enviamos de regreso a 30.000", por falta de espacio en los
centros de detención.
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El
resto, recordó, recibe una citación judicial
que no se cumple y acaba desapareciendo.
La
ley, agrega, permitirá aumentar en 20.000 el número
de plazas en los centros de detención para agilizar
los procesos de deportación.
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"Nuestra
meta es clara: deportar a cada inmigrante ilegal, sin ningún
tipo de excepción, y esta ley nos pone en el camino de lograrlo",
declaró Bush.
En
el caso de la inmigración mexicana, se ha puesto en marcha
un programa de "repatriación interna", por el cual,
en vez de depositar a los cerca de 900.000 indocumentados de ese
país que se capturan cada año en la frontera, se les
lleva a su población de origen, lo que hace más difícil
que intenten volver a cruzar.
Además
"salva vidas", porque les aleja del desierto, dijo.
Al
tiempo que se combate la inmigración ilegal, es preciso una
reforma del sistema que facilite la entrada legal de trabajadores
para aquellos puestos donde se necesita, puntualizó el presidente.
"La
mejor manera de hacerlo es mediante un programa de trabajadores
temporales que dé a los trabajadores que necesitamos una
manera legal y honesta de entrar en nuestro país y de volver
a su hogar", explicó Bush. EFE
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