24 de octubre de 2005

Redacción
Proceso Digital

  • Los partidos políticos hacen uso de cualquier argumento, por vil y oscuro que sea, para desmeritar a la oposición y alcanzar el poder.

  • Los liberales hablan de que viene otra masacre para infundir el terror y los nacionalistas reviven el fantasma de la guerra fría

Tegucigalpa - “Hay otros dos modos de llegar a ser príncipe que no se pueden atribuir enteramente a la fortuna o a la virtud.... me refiero, primero, al caso en el que se asciende al principado por un camino de perversidades y delitos; y después, al caso en el que se llega a ser príncipe por el favor de los conciudadanos”

Pese a su similitud con los hechos preelectorales en los que estamos imbuidos los hondureños, el párrafo anterior corresponde a la famosa obra de Nicolás Maquiavelo, “El Príncipe”, publicada en 1532 y aunque el autor solo pretendió destacar el sentido común de la vida social de aquella época su contenido sigue siendo válido y aplicable a realidades como la que se vive en Honduras, a un mes de las elecciones generales.

A medida que se acerca la hora en la que los hondureños elegirán a su séptimo mandatario desde 1982, cuando el país retornó al régimen constitucional después de 20 años de dictaduras militares, los ánimos de los presidenciables se caldean y en muchas ocasiones, como suele ocurrir en cualquier proceso democrático en América Latina, vienen las ofensas y contraacusaciones que en muchos casos llegan hasta tocar los ámbitos personales y privados de las vidas de los candidatos.

Todos esos hechos se han vuelto comunes y la prensa, junto a los políticos que además de buscar el soleo presidencial también compiten para ocupar 128 diputaciones y 289 alcaldías municipales, han llegado a una especie de entendimiento tácito, donde para ganancia de las masas votantes se dejan de marcar fronteras y se entiende a medias que los hombres públicos no pueden tener vida privada.

La campaña del Partido Liberal y de su candidato Manuel Zelaya, un empresario agrícola de 53 años, dos veces ministro de Inversión Social, con una inconclusa formación educativa superior, se basa en el postulado del “poder ciudadano”, que busca la participación de la población en las decisiones públicas.


Porfirio Lobo Sosa.
Mientras el Partido Nacional y su candidato Porfirio Lobo Sosa, de 58 años, administrador de empresas, también empresario del agro y actual presidente del Parlamento hondureño, ofrece a la población seguridad, utilizando como símbolo un “puño firme”. Lobo basa su oferta electoral en el combate a la delincuencia y propone la pena de muerte que fue derogada en este país centroamericano en 1946.

Porfirio Lobo completa su propuesta con la promesa de trabajo para los hondureños en una nación, donde el desempleo afecta al 35 por ciento de la población económicamente activa.

Masacres y política
En ese discurrir la campaña se ha desarrollado con relativa normalidad, hasta el momento en que el candidato Manuel Zelaya Rosales acusó públicamente a su principal contendor, el oficialista Porfirio Lobo, de estar vinculado a una masacre ocurrida en el norteño poblado de Chamelecón el 23 de diciembre del año pasado en la que murieron 23 personas.

Más allá de eso Manuel Zelaya habló de que Porfirio “Pepe” Lobo, está preparando otra masacre como la de Chamelecón para su provecho político de cara a los próximos comicios electorales.

A renglón seguido Manuel “Mel Zelaya” dijo que “el candidato nacionalista podría estar planeando un estado de terror con el fin de hacer valer más aún su propuesta de pena de muerte”, dijo.


Manuel Zelaya Rosales.

El presidenciable por el Partido Liberal, principal fuerza opositora, apuntó que es necesario que se aclare lo que ocurrió en Chamelecón, en la víspera de la víspera de Noche Buena del año pasado.

“Deberían de aclarar lo que sucedió en esa masacre porque se ha puesto en evidencia la declaración de un testigo, que dice que las armas fueron proporcionadas a los pandilleros asesinos por una persona que andaba vestida de policía”, expresó el candidato liberal ante un numeroso grupo de correligionarios.


Patricia Rodas
Para la presidenta del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal, Patricia Rodas, la masacre de Chamelecón fue “una triste coyuntura en una cuarentena preelectoral, los rumores campean y nosotros tenemos que hacernos eco de esos rumores. La gente teme que antes de las próximas elecciones exista una tragedia masiva en nuestro pueblo”.

En tanto, el ministro de Seguridad, Oscar Álvarez, hasta hace pocos días miembro de la comisión política del Partido Nacional, dijo que Patricia Rodas debe remitirse al Ministerio Público, ya que son ellos los que tienen toda la información del caso.

Óscar Álvarez.

Según el ministro, es la Fiscalía la que conoce el caso de Chamelecón , porque ellos son legalmente los que están nombrados para poder aclarar la situación.

Ante la hipótesis de que el pueblo puede ser víctima de una tragedia similar, Álvarez dijo que “definitivamente no puedo decir que sea una situación que no va a suceder, lo que si le puedo decir que nosotros estamos haciendo todo dentro del marco de la ley para que haya seguridad en nuestro país”.

El fantasma de la izquierda
Pero no sólo los liberales han hecho acopio de “maquiavélicas” ideas para alcanzar el poder. Los nacionalistas también han sacado su as bajo la manga y han vuelto a revivir el “fantasma” de la guerra fría y del izquierdismo recalcitrante.

Ellos, por su lado, se han encargado de difundir y “vender” la idea entre el electorado que el postulado de “poder ciudadano”, propuesto por el candidato liberal Manuel Zelaya Rosales, no es más que una Premisa izquierdista y totalitaria ideada por los liberales y el actual candidato del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) Daniel Ortega.

Señalan que esa premisa no es más que una propuesta de la izquierda latinoamericana que nace en el denominado “eje del mal” que integran los presidentes Fidel Castro de Cuba; Hugo Chávez de Venezuela y los candidatos, Daniel Ortega del FSLN y Schafick Handal, del salvadoreño Frente Farabundo Martí (FMLN).

Esa alianza, según el Partido Nacional, promueve la ideología marxista-leninista "disfrazada" bajo el término "poder ciudadano".

Los nacionalistas, incluso, se tomaron la molestia de traer de Nicaragua a Mario Rappacciolli, del Partido Conservador de Nicaragua (PCN), para arremeter y denostar el postulado de los liberales

Esa alianza promueve la ideología marxista-leninista "disfrazada" bajo el término "poder ciudadano", dijo el presidente del Partido Conservador de Nicaragua (PCN), Mario Rappacciolli, al disertar en una reunión de la Unión de Partidos Latinoamericanos (UPLA).

"El 'poder ciudadano' no es más que el totalitarismo marxista en su nueva expresión caribeña", y el dirigente indígena y candidato presidencial boliviano, "Evo Morales, también lo está promoviendo", aseguró en esa oportunidad el político nicaragüense.

Pacto político


Leo Valladares Lanza

Al margen de las acusaciones y sus respuestas el ex comisionado de los derechos humanos en Honduras y catedrático universitario, Leo Valladares Lanza, opina que “el tema de la masacre se maneja en el terreno de las especulaciones”.

“No hay evidencias que indiquen que la matanza de Chamelecón fue provocada por un grupo político” reafirmó.

Asimismo, indicó que el hecho de que se denuncie que se está preparando una masacre similar a la del 23 de diciembre pasado, requiere una investigación de las autoridades competentes.

Para el ex comisionado, el tema no escapa del componente político y puede intentar frenar la idea de una acción semejante de parte de cualquier grupo electoral. “Es una especie de cura en salud”, indico.

Leo valladares llamó a los partidos políticos a suscribir una especie de compromiso público en el que hagan constar sus intenciones de concluir la campaña política con altura”, como una forma de garantizar la confianza de los electores.

Consultado sobre el tema, el actual comisionado nacional de los derechos humanos, Ramón Custodio, se abstuvo de hacer comentarios sobre el tema y sólo se limitó a decir que no tiene el tiempo para estar contestando todo lo que sale en los medios de comunicación.

Así, entre encuentros y desencuentros, los mecanismos para alcanzar el poder y sustituir al presidente Ricardo Maduro no dejan de tener relación con Nicolás Maquíavelo, aún y cuando las estrategias y tácticas que se utilicen sean legítimas, ya que también, según este florentino escritor, se llega a ser príncipe “con el favor de los conciudadanos”.

 
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