Redacción
Proceso Digital
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Los partidos políticos hacen uso de cualquier argumento,
por vil y oscuro que sea, para desmeritar a la oposición
y alcanzar el poder.
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Los
liberales hablan de que viene otra masacre para infundir el
terror y los nacionalistas reviven el fantasma de la guerra
fría
Tegucigalpa
- “Hay otros dos modos de llegar a ser príncipe que
no se pueden atribuir enteramente a la fortuna o a la virtud....
me refiero, primero, al caso en el que se asciende al principado
por un camino de perversidades y delitos; y después, al caso
en el que se llega a ser príncipe por el favor de los conciudadanos”
Pese
a su similitud con los hechos preelectorales en los que estamos
imbuidos los hondureños, el párrafo anterior corresponde
a la famosa obra de Nicolás
Maquiavelo, “El
Príncipe”, publicada en 1532 y aunque el autor
solo pretendió destacar el sentido común de la vida
social de aquella época su contenido sigue siendo válido
y aplicable a realidades como la que se vive en Honduras, a un mes
de las elecciones generales.
A medida que se acerca la hora en
la que los hondureños elegirán a su séptimo
mandatario desde 1982, cuando el país retornó al régimen
constitucional después de 20 años de dictaduras militares,
los ánimos de los presidenciables se caldean y en muchas
ocasiones, como suele ocurrir en cualquier proceso democrático
en América Latina, vienen las ofensas y contraacusaciones
que en muchos casos llegan hasta tocar los ámbitos personales
y privados de las vidas de los candidatos.
Todos esos hechos se han vuelto comunes y la prensa, junto a los
políticos que además de buscar el soleo presidencial
también compiten para ocupar 128 diputaciones y 289 alcaldías
municipales, han llegado a una especie de entendimiento tácito,
donde para ganancia de las masas votantes se dejan de marcar fronteras
y se entiende a medias que los hombres públicos no pueden
tener vida privada.
La campaña del Partido Liberal
y de su candidato Manuel Zelaya, un empresario agrícola de
53 años, dos veces ministro de Inversión Social, con
una inconclusa formación educativa superior, se basa en el
postulado del “poder ciudadano”, que busca la participación
de la población en las decisiones públicas.
Porfirio
Lobo Sosa. |
Mientras el
Partido Nacional y su candidato Porfirio Lobo Sosa, de 58
años, administrador de empresas, también empresario
del agro y actual presidente del Parlamento hondureño,
ofrece a la población seguridad, utilizando como símbolo
un “puño firme”. Lobo basa su oferta electoral
en el combate a la delincuencia y propone la pena de muerte
que fue derogada en este país centroamericano en 1946. |
Porfirio Lobo completa su propuesta
con la promesa de trabajo para los hondureños en una nación,
donde el desempleo afecta al 35 por ciento de la población
económicamente activa.
Masacres y política
En
ese discurrir la campaña se ha desarrollado con relativa
normalidad, hasta el momento en que el candidato Manuel Zelaya Rosales
acusó públicamente a su principal contendor, el oficialista
Porfirio Lobo, de estar vinculado a una masacre
ocurrida en el norteño poblado de Chamelecón el 23
de diciembre del año pasado en la que murieron 23 personas.
Más allá
de eso Manuel Zelaya habló de que Porfirio “Pepe”
Lobo, está preparando otra masacre como la de Chamelecón
para su provecho político de cara a los próximos
comicios electorales.
A renglón seguido Manuel “Mel Zelaya” dijo
que “el candidato nacionalista podría estar planeando
un estado de terror con el fin de hacer valer más aún
su propuesta de pena de muerte”, dijo.
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Manuel
Zelaya Rosales.
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El presidenciable por el Partido
Liberal, principal fuerza opositora, apuntó que es necesario
que se aclare lo que ocurrió en Chamelecón, en la
víspera de la víspera de Noche Buena del año
pasado.
“Deberían de aclarar lo que sucedió en esa masacre
porque se ha puesto en evidencia la declaración de un testigo,
que dice que las armas fueron proporcionadas a los pandilleros asesinos
por una persona que andaba vestida de policía”, expresó
el candidato liberal ante un numeroso grupo de correligionarios.
Patricia
Rodas |
Para la presidenta
del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal, Patricia
Rodas, la masacre de Chamelecón fue “una triste
coyuntura en una cuarentena preelectoral, los rumores campean
y nosotros tenemos que hacernos eco de esos rumores. La gente
teme que antes de las próximas elecciones exista una
tragedia masiva en nuestro pueblo”. |
En
tanto, el ministro de Seguridad, Oscar Álvarez, hasta
hace pocos días miembro de la comisión política
del Partido Nacional, dijo que Patricia Rodas debe remitirse
al Ministerio Público, ya que son ellos los que tienen
toda la información del caso. |
Óscar
Álvarez. |
Según
el ministro, es la Fiscalía la que conoce el caso de Chamelecón
, porque ellos son legalmente los que están nombrados para
poder aclarar la situación.
Ante la hipótesis de que el pueblo puede ser víctima
de una tragedia similar, Álvarez dijo que “definitivamente
no puedo decir que sea una situación que no va a suceder,
lo que si le puedo decir que nosotros estamos haciendo todo dentro
del marco de la ley para que haya seguridad en nuestro país”.
El
fantasma de la izquierda
Pero
no sólo los liberales han hecho acopio de “maquiavélicas”
ideas para alcanzar el poder. Los nacionalistas también han
sacado su as bajo la manga y han vuelto a revivir el “fantasma”
de la guerra fría y del izquierdismo recalcitrante.
Ellos,
por su lado, se han encargado de difundir y “vender”
la idea entre el electorado que el postulado de “poder ciudadano”,
propuesto por el candidato liberal Manuel Zelaya Rosales, no es
más que una Premisa
izquierdista y totalitaria ideada por los liberales y el actual
candidato del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)
Daniel Ortega.
Señalan
que esa premisa no es más que una propuesta de la izquierda
latinoamericana que nace en el denominado “eje del mal”
que integran los presidentes Fidel Castro de Cuba; Hugo Chávez
de Venezuela y los candidatos, Daniel Ortega del FSLN y Schafick
Handal, del salvadoreño Frente Farabundo Martí (FMLN).
Esa alianza, según el Partido
Nacional, promueve la ideología marxista-leninista "disfrazada"
bajo el término "poder ciudadano".
Los nacionalistas, incluso, se tomaron
la molestia de traer de Nicaragua a Mario Rappacciolli, del Partido
Conservador de Nicaragua (PCN), para arremeter y denostar el postulado
de los liberales
Esa
alianza promueve la ideología marxista-leninista "disfrazada"
bajo el término "poder ciudadano", dijo el presidente
del Partido Conservador de Nicaragua (PCN), Mario Rappacciolli,
al disertar en una reunión de la Unión de Partidos
Latinoamericanos (UPLA).
"El 'poder ciudadano' no es más que el totalitarismo
marxista en su nueva expresión caribeña", y el
dirigente indígena y candidato presidencial boliviano, "Evo
Morales, también lo está promoviendo", aseguró
en esa oportunidad el político nicaragüense.
Pacto
político
Leo
Valladares Lanza |
Al
margen de las acusaciones y sus respuestas el ex comisionado
de los derechos humanos en Honduras y catedrático universitario,
Leo Valladares Lanza, opina que “el tema de la masacre
se maneja en el terreno de las especulaciones”.
“No hay evidencias que indiquen que la matanza de Chamelecón
fue provocada por un grupo político” reafirmó. |
Asimismo, indicó que el hecho de que se denuncie que se está
preparando una masacre similar a la del 23 de diciembre pasado,
requiere una investigación de las autoridades competentes.
Para el ex comisionado, el tema no escapa del componente político
y puede intentar frenar la idea de una acción semejante de
parte de cualquier grupo electoral. “Es una especie de cura
en salud”, indico.
Leo valladares llamó a los partidos políticos a suscribir
una especie de compromiso público en el que hagan constar
sus intenciones de concluir la campaña política con
altura”, como una forma de garantizar la confianza de los
electores.
Consultado
sobre el tema, el actual comisionado nacional de los derechos humanos,
Ramón Custodio, se abstuvo de hacer comentarios sobre el
tema y sólo se limitó a decir que no tiene el tiempo
para estar contestando todo lo que sale en los medios de comunicación.
Así, entre encuentros y desencuentros, los mecanismos para
alcanzar el poder y sustituir al presidente Ricardo Maduro no dejan
de tener relación con Nicolás Maquíavelo, aún
y cuando las estrategias y tácticas que se utilicen sean
legítimas, ya que también, según este florentino
escritor, se llega a ser príncipe “con el favor de
los conciudadanos”.
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