Los
residentes de algunos sectores de la ciudad continuaron el miércoles
cortando los árboles que bloquean muchas calles, al tiempo
que ayudaban a los técnicos de los servicios públicos
a restablecer el suministro eléctrico para unos seis millones
de personas.
Sin
embargo, según la compañía suministradora de
electricidad FPL el restablecimiento de esos servicios sólo
podrá completarse en un plazo de entre dos y ocho semanas.
El
huracán también ha provocado problemas en el abastecimiento
de combustible y el martes centenares de conductores esperaban en
largas filas para llenar los depósitos de gasolina, combustible
que ha comenzado a escasear en las últimas horas.
"Wilma",
el octavo huracán que azota la región en 15 meses,
cayó sobre el sur de la Florida el lunes con vientos de más
de 200 kilómetros por hora, causó la muerte de al
menos seis personas y dejó una estela de destrucción
que las autoridades calculan en más de 10.000 millones de
dólares.
"Esto
nos está agotando. En pocos meses hemos tenido que soportar
al huracán "Katrina", después a "Rita"
y ahora este", manifestó frustrado Carlos González,
un residente del sector de Brickley, a un kilómetro del centro
de la ciudad.
Pese
a los esfuerzos de las autoridades y de muchos residentes, la recuperación
tardará varios días debido a que la situación
es caótica en muchos sectores donde no había servicios
eléctricos y las calles estaban bloqueadas por los árboles,
letreros y postes de alumbrados derribados por la tormenta.
El
distrito escolar de Miami-Dade señaló el martes que
las clases solo podrían reanudarse la próxima semana
ya que, además de la falta de luz, es necesario revisar cada
escuela para reparar los daños sufridos.
"La
ciudad está hecha pedazos. Pasará mucho tiempo antes
de que podamos ver una normalización", señaló
a EFE Mauricio Montaldo, un periodista chileno que vive en North
Miami Beach, una zona de altos edificios junto a las playas atlánticas
de la península.
 |
"Por
suerte ya tenemos electricidad, lo que ha aliviado un poco
las penurias que hemos sufrido durante las últimas
24 horas", añadió.
Pero
la luz no había llegado hasta el miércoles a
la zona de Kendall, en el sur de Miami, donde muchas casas
quedaron sin techo o semidestruidas por el viento.
|
"Lo
único que nos comunica con el mundo exterior es el teléfono",
dijo Cynthia Rodríguez, una puertorriqueña que ha
afrontado más de una decena de la cadena de huracanes que
en los últimos años han azotado a la Florida.
Según
Abel Esquivel, un periodista chileno que llegó a Miami horas
antes de que "Wilma" se abatiera sobre la ciudad, las
dificultades tardarán mucho en superarse.
En
estos momentos hay algunas empresas, bancos y negocios que están
anunciando que reanudarán sus labores durante el día,
pero eso se realizará con muchas dificultades, según
pronosticó.
"Es
decepcionante ver esta ciudad de sol, playas y alegría convertida
en un sitio gris, de caos y destrucción", añadió.
A
la paralización de la actividad cotidiana se ha sumado la
interrupción de operaciones en los tres principales aeropuertos
de la ciudad, las cuales se podrían reanudar parcialmente
mañana, jueves, según fuentes oficiales.
Eso
ha significado que miles de turistas hayan tenido que resignarse
a permanecer unos días más en la ciudad.
La
tormenta se diluyó en el noreste del país sin antes
de derribar árboles y tendidos con lluvias torrenciales que
dejaron sin luz a más de 4.000 hogares en el estado de Massachusetts.
El
martes el Servicio Nacional de Meteorología emitió
alertas de fuertes vientos durante hoy, miércoles, para las
costas de los estados de Rhode Island, Connecticut y Massachusetts.
|