Anoche,
en la inauguración de unas jornadas que se desarrollarán
hasta el próximo viernes en el Museo de Arte Latinoamericano
de Buenos Aires, fue leída la primera crítica a "Cien
años de soledad", firmada por el periodista y escritor
argentino Tomás Eloy Martínez y publicada en 1967
por el diario local "Primera Plana".
"A partir de ahora ya nadie
tendrá derecho a escribir si no es para conocerse a sí
mismo", escribió por aquel entonces Martínez
en referencia a la publicación de la obra, sobre la que también
subrayó que para América Latina "tiene el sabor
de una génesis".
Jaime García Márquez,
uno de los catorce hermanos del escritor, fue uno de los primeros
disertadores de un ciclo-homenaje que comenzó a gestarse
en vísperas del III Congreso Internacional de la Lengua Española,
celebrado en la ciudad argentina de Rosario en 2004 y al que el
autor había sido invitado pero finalmente no asistió.
Tras confesar que nunca ha escrito
ni siquiera una carta de amor, el subdirector ejecutivo de la Fundación
Nuevo Periodismo, presidida por su reconocido hermano, desgranó
algunas anécdotas de la infancia de un García Márquez
que, ya desde muy pequeño, era "disciplinado y un lector
voraz".
Comentó que en su familia
nunca pensaron que "Gabo" "llegaría tan lejos".
"Gabriel llegó a la
literatura a través del dibujo y mi abuelo contribuyó
en buena parte a ello, porque le daba lápices y papel para
que no pintara en las paredes de casa", señaló
este "ingeniero cultural", tal como él mismo se
definió.
Lector asiduo y corrector esporádico
de las obras del escritor colombiano, habló de que junto
al resto de sus hermanos practican un particular deporte, el de
intentar averiguar qué personajes del universo de García
Márquez están inspirados en individuos reales.
"Aunque él lo niegue,
muchas de sus creaciones son un trasunto de gentes a las que conoció
en Aracataca o Barranquilla (Colombia)", dijo, tras hacer sus
propias interpretaciones sobre la figura de Juvenal Urbano, el doctor
de "El amor en los tiempos de cólera".
Por su parte, Fermina Daza, la reacia
enamorada de esta novela, debe su nombre a la intervención
de Jaime García Márquez, puesto que fue él
quien le sugirió a su hermano mayor que cambiara el asignado
originariamente (Josefa Cárcamo) por otro más acorde
a la realidad de la región colombiana en la que ambos nacieron.
Entre la extensa producción
literaria de "Gabo", "El amor en los tiempos de cólera"
se ha convertido recientemente en la favorita de Jaime tras desbancar
a "Cien años de soledad" y al tirano anónimo
de "El otoño del patriarca".
A la maestría de García
Márquez a la hora de retratar a ese tirano también
se refirió el reconocido historiador argentino Félix
Luna, quien, en el marco de las jornadas, disertó sobre la
vertiente histórica del escritor.
Para Luna, el acierto del genial
creador en obras como "El general en su laberinto" está
en que, sea o no verdad lo que cuenta, "tiene el sabor de veracidad
de las cosas pasadas".
Al final de la jornada del miércoles,
el periodista colombiano Heriberto Fiorillo evocó los encuentros
del autor con sus amigos en el bar "La cueva" de Barranquilla,
en su Colombia natal.
En
los próximos días intervendrán en el ciclo,
entre otros, los argentinos Alberto Casares, coleccionista de las
primeras ediciones de cada uno de los libros del escritor, y Ezequiel
Martínez, quien trazará un perfil de García
Márquez a partir de las dos entrevistas que tuvo la oportunidad
de hacerle.
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