Buenos Aires -
La IV Cumbre de las Américas comenzó hoy en Mar del
Plata en un clima de tensión por las diferencias en las negociaciones
para acordar el documento final, sobre todo en lo relativo al Area
de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
El
secretario de la Organización de Estados Americanos, el chileno
José Miguel Insulza, abrió la reunión de máximo
nivel, que pone colofón a una semana de intensos trabajos.
Previamente, los jefes de Estado
y delegaciones de los 34 países presentes en el balneario
situado 400 kilómetros al sur de Buenos Aires tuvieron una
intensa agenda de contactos bilaterales y multilaterales.
Insulza recordó el lema del
encuentro de "crear trabajo para combatir la pobreza y fortalecer
la democracia" y pidió a los jefes de Estado un esfuerzo
para que los sectores más vulnerables se puedan beneficiar
del crecimiento económico que ha experimentado la región
desde el año pasado, a pesar de la crisis energética
mundial.
Antes de la apertura se sucedieron
varias reuniones bilaterales, entre las que destacó la que
mantuvieron el presidente estadounidense, George W. Bush, y el anfitrión,
Néstor Kirchner, quien calificó el encuentro de "franco"
y aseguró que la conversación mantenida "no buscó
la placidez sino la verdad".
Los países centroamericanos
se reunieron con México para discutir el proceso de integración
energética que tienen abierto y con Estados Unidos para revisar
la situación del acuerdo comercial (CAFTA-RD) que han suscrito
junto a República Dominicana.
Los presidentes de Ecuador, Alfredo
Palacio, Perú, Alejandro Toledo, y Colombia, Alvaro Uribe,
también conversaron con Bush sobre el acuerdo comercial que
tienen en vías de negociación con Estados Unidos y
del que Bolivia, cuyo presidente, Eduardo Rodríguez, también
estuvo en la reunión, es país observador.
Todas estas reuniones fueron calificadas
de positivas por sus participantes.
En lo referido al documento final
la primera jornada de la cumbre estuvo marcada por palabras duras
y llamamientos a la serenidad.
Las conversaciones siguen encalladas
por la decisión de Mercosur de no asumir un compromiso de
fechas que reanime el proceso de negociación del ALCA, una
postura que choca frontalmente con la de Estados Unidos, principal
promotor del proyecto, y México y Chile, que ya han suscrito
por su parte tratados de libre comercio con el gigante del norte.
Venezuela llega más lejos
y pide que ni siquiera se incluya la palabra ALCA en el texto final.
Las diferencias son tan agudas que
el presidente mexicano, Vicente Fox, acusó hoy directamente
a Mercosur y Venezuela de bloquear el ALCA por "sus propios
intereses" y llegó a proponer su exclusión del
proceso.
"El ALCA es un propósito
mayoritario en el continente. Hay 29 países que quieren volver
a la mesa de discusiones y cinco que no están de acuerdo",
dijo Fox.
En igual sentido se manifestó
el presidente de El Salvador, Elías Antonio Saca, al asegurar
que los países que concurren a la Cumbre no han venido "al
entierro del ALCA".
Las críticas no han hecho
variar la postura de Mercosur, pero el canciller de Brasil, Celso
Amorim, aseguró en una rueda de prensa que el mayor bloque
comercial de Sudamérica está "abierto" a
negociar un texto de consenso.
"Hay una buena discusión
en curso en este momento y es posible que se llegue a algún
tipo de entendimiento", dijo el canciller, al tiempo de llamar
a "desdramatizar" las diferencias existentes sobre el
tema.
Amorim indicó que "no
es cuestión de enterrar ni de resucitar" el ALCA sino
de discutir "en el momento oportuno" en base a los acuerdos
que se puedan lograr en la próxima negociación de
la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio
(OMC) sobre cuestiones como los subsidios agrícolas.
En cualquier caso, el canciller
brasileño indicó que "hay que ser realistas"
y evitar poner plazos.
"Fechas
podemos poner cualquier, el papel acepta cualquier cosa. Si ponemos
por ejemplo enero, y llegamos allá y de pronto tenemos que
aplazar la discusión para septiembre o para octubre eso es
una fuente de desgaste", dijo. EFE
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