Si alguien tiene alguna duda de que el videoblog, o vlog, va a ser
el próximo fenómeno masivo en Internet, sólo
tiene que seguir la pista a Google. El buscador más famoso
de la Red ya ha lanzado en fase beta un servicio de hospedaje gratuito
de vídeos, lo que puede dar una idea de cómo se va
a multiplicar la oferta de contenido audiovisual.
Como
excplica Eva Domínguez en La Vanguardia, el paso que va de
un uso restringido entre usuarios con conocimientos tecnológicos
a la adopción masiva de personas sin ese dominio se debe
a la disponibilidad de herramientas y servicios extremadamente simples
y, sobre todo, gratuitos.
La
barrera del hospedaje
Ésa es la clave de los weblogs y podcasts. En el caso de
los vídeos, una de las mayores barreras para su difusión
online es el hospedaje. Los ficheros audiovisuales ocupan mucho
espacio en los servidores, por lo que aunque hubiera usuarios dispuestos
a compartir sus creaciones audiovisuales desde sus weblogs o páginas
personales, disponer de suficiente espacio para su material era
un problema.
Ese
muro se volatilizó con la aparición de servicios que
ofrecían alojamiento gratuito para material audiovisual.
Webs como archive.org, vblogcentral.com, youtube.com, putfile.com
o zippyvideos.com han espoleado la creatividad de particulares y
profesionales independientes.
Para
aquellos que la vida es mejor si se puede grabar en imágenes,
el videoblog aumenta su calidad vital porque además pueden
compartirla. Los recursos e instrucciones para introducirse en el
videoblogging son muchos, por lo que el neófito no se sentirá
abandonado a su suerte. Encontrará desde páginas con
la información imprescindible, como Videoblogging.info, a
otras que muestran las instrucciones paso a paso, como Freevlog.org,
o directorios de creadores de estos diarios audiovisuales, como
Vidblogs.com.
La
calidad y estilo de los autores de estas piezas es variopinta. Tal
vez el denominador común sea el entusiasmo compartido por
esta narrativa emergente, que se puede comprobar en la conferencia
europea sobre este fenómeno que tuvo lugar en Amsterdam del
10 al 17 del pasado septiembre.
Clásicos
del género
Los dos temas clásicos en el vídeo casero son los
encuentros familiares o de amigos y los viajes, que tienen su justa
representación en esta primera hornada de videobloggers.
El relato de vidas particulares se aproxima al ‘reality show’
con los videoblogs. El matrimonio compuesto por Dennis y Janell
(él es pastor baptista) residentes en México, muestran
su vida en Mexico Movies.
Como
lo importante no es el qué sino el cómo, algunos videoblogs
sobre viajes ya tienen sello propio, que puede ir desde la road
movie con fondo de videoclip de Rad Blog, al anecdotario de una
canadiense afincada en Europa de Travelvblog.
Producción
hispana
Si bien la mayor parte de videobloggers son angloparlantes, también
existe una incipiente producción hispana. Andoni, el autor
de Carpediem, distribuye sus vídeos en Internet porque “es
un medio excelente para guardar recuerdos, ya que con el tiempo
en cualquier parte del planeta se tendrá acceso a la red
de redes por lo que el acceso a tus memorias estarán disponibles
en cualquier lugar del planeta”, explica en su página.
Las
experiencias personales también son el tema de Los Fallas,
un videoblog bilingüe, que muestra la vida cotidiana de esta
familia residente en Estados Unidos. De estilo menos convencional,
Puritito tomate refleja la particular visión sobre la realidad
de sus autores.
Ficción
y parodia
Las vivencias propias pueden ser el tema de un vblog o sólo
la fuente de inspiración para crear una serie de ficción
al estilo de Qué vida más triste, un videoblog sin
desperdicio con entrega semanal. Además del relato de las
juergas de fin de semana y de las relaciones de pareja, es especialmente
recomendable la serie Las otras, o cómo contar la misma historia
con siete finales diferentes.
Existen
historias particulares y ficticias, relatos en primera persona,
pero ¿hay periodismo en el videoblogging? Hay parodia informativa
o información de entretenimiento como la de Rocketboom, un
informativo diario de tres minutos con sentido del humor realizado
desde Nueva York. Andrew Baron, detrás de la cámara,
y Amanda Congdon, ante ella, comenzaron a emitir online hace un
año. Cuentan con 50.000 fieles, lo que ha convertido a Rocketboom
en el vblog más popular.
“Somos
el medio”
Hasta la CBS le ha dedicado un reportaje. En estos momentos cuentan
ya con siete corresponsales en distintas partes del mundo. Uno de
ellos es Steve Garfield, que informa desde Boston. Steve es un creador
compulsivo de videoblogs. Además de su corresponsalía
en Rocketboom, produce en su propio videoblog piezas de todo tipo
y se promociona como asesor y productor de vlogs.
En
una de sus piezas Steve contraataca a una reportera del diario The
Inquirer and Mirror que está haciendo una encuesta. Tras
responderle, saca su cámara y le graba. Desbordada, la periodista
le dice: “No, no va así". El videoblogger le espeta:
“Lo siento, ahora es así. Nosotros también somos
los medios, no sólo vosotros”.
¿Periodismo
o egocentrismo?
Esa idea es la que sustenta proyectos como OurMedia.org o NowPublic.com,
que nacen como alternativa al periodismo tradicional y con la tesis
de que los ciudadanos también pueden informar con material
audiovisual. Current.tv, impulsado por el exvicepresidente de Estados
Unidos Al Gore, también tiene un apartado donde se alojan
vídeos de ciudadanos, algunos de los cuales serán
emitidos en televisión.
De
todo el material enviado a estos proyectos una pequeña porción
podría caber en el género informativo y mucho en el
del masaje al ego, donde todo gira entorno al protagonista, como
el vblog de Garfield. Tal vez es porque como bien resumen los autores
de Freeblog.com en su reclamo, “te encantaría tener
uno (un videoblog) porque -reconócelo- difícilmente
saldrás alguna vez en la tele. Además, justamente
jugar al margen es lo que lo hace tan atractivo. Puedes salir por
donde quieras.”
Tal
vez por ese motivo, muchos profesionales no creen que el llamado
periodismo ciudadano, sea textual o audiovisual, se pueda considerar
como tal, y es motivo de divertidas parodias, como la del programa
The Daily Show. Habrá que ver si dentro de diez años
la broma sigue vigente.
Tomado
de periodistadigital.com
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