El multimillonario
Michael Bloomberg consiguió el 58 por ciento de los votos
en las elecciones municipales del martes y tras haberse gastado
unos 70 millones de dólares de su fortuna personal en la
campaña electoral.
El candidato demócrata de
origen puertorriqueño, Fernando Ferrer, perdió con
el 39 por ciento de los votos, lo que ha truncado el deseo de la
comunidad hispana de tener, por primera vez, a uno de los suyos
en el más importante cargo en esta ciudad.
"Estoy ansioso por volver mañana
al trabajo. Continuaré trabajando honestamente y con independencia
para que Nueva York siga siendo una ciudad de oportunidades para
los ciudadanos", dijo Bloomberg a sus simpatizantes, en un
eufórico discurso de proclamación de su victoria.
El alcalde, que militó en
las filas demócratas antes de postularse para la alcaldía
en el bando republicano hace cuatro años, reconoció
haber recibido una llamada de felicitación de Ferrer, al
que calificó como "un buen hombre y un buen oponente".
Con el resultado de las elecciones
de hoy, Nueva York acumulará dieciséis años
ininterrumpidos de administración republicana, algo que no
ocurría desde hacía varias décadas.
Estas elecciones, aseguró
Bloomberg, son muy distintas de las que se produjeron hace cuatro
años, en noviembre del 2001, todavía bajo el impacto
de los atentados del 11 de septiembre.
"Pero hoy, a diferencia de
hace cuatro años, Nueva York está viva, y abierta
para los negocios", indicó Bloomberg, quien ha utilizado
como principal argumento de su campaña la recuperación
económica y psicológica que ha registrado la ciudad.
"Mirad lo que hemos hecho.
La recuperación económica ha vuelto, cada vez se crea
más empleo, los índices de delincuencia han caído
al nivel más bajo de los últimos 40 años, y
el nivel de las escuelas ha mejorado", afirmó.
"Tengo el mejor trabajo del
mundo", aseguró Bloomberg, quien tiene un sueldo de
un dólar al año, pero se calcula que su fortuna personal
asciende a unos 5.000 millones de dólares.
Por su parte, Ferrer felicitó
a Bloomberg por la victoria y le ofreció su ayuda, "desde
hoy, para hacer un Nueva York mejor".
Acompañado por su esposa
Aramina y su hija Carmina, Ferrer se dirigió a sus simpatizantes
para agradecerles el apoyo que le han prestado durante esta campaña,
en la que, dijo, han alzado la voz "por los pobres, por la
clase media, por los niños".
"Hoy soy, sin duda, el hombre
más afortunado de Nueva York", aseguró, tras
reconocer que ha sido una campaña "muy dura", pero
que no la cambiaría por todo el dinero del mundo.
Ferrer, de 55 años, un político
hecho a sí mismo que presidió durante 14 años
el conflictivo condado del Bronx, se había convertido en
la gran esperanza de los latinos, que en Nueva York son el 27 por
ciento de la población.
Para ello, los estrategas de su
campaña movilizaron a los más influyentes líderes
de esa organización política, desde su presidente
Howard Dean al senador John Kerry o el ex presidente Bill Clinton,
quienes animaron a los ciudadanos a arrebatar la alcaldía
al partido republicano.
Pese a que la mayoría de
los neoyorquinos se declaran demócratas, en una proporción
de 5 a 1, Ferrer no pudo con la millonaria campaña de Bloomberg,
quien desde el principio contó con el apoyo mayoritario de
la minoría afroamericana.
No
obstante, y pese a su derrota, Ferrer ha logrado algo inédito
en la historia de la ciudad, que un latino se postulara al cargo
de alcalde, lo que para muchos observadores ha supuesto abrir un
camino para el futuro.EFE |