El
jefe de la diplomacia rusa negó que existiesen divergencias
en las posiciones de Rusia y la UE respecto del problema nuclear
iraní.
"No
hay nada qué comentar, no hay ninguna divergencia",
contestó Lavrov al término de las consultas a la pregunta
de un periodista sobre las diferencias de enfoques de Moscú
y Bruselas sobre el programa nuclear de Teherán.
En
la reunión con Lavrov participaron el ministro de Exteriores
británico, Jack Straw, el alto representante de la UE para
la Política Exterior y de Seguridad Común, Javier
Solana, la ministra de Exteriores de Austria, Ursula Plassnik, y
la comisaria de Relaciones Exteriores de la UE, Benita Ferrero-Waldner.
"En
nombre de la Unión Europea y de la "troika" puedo
decir que no nos gustaría que el dossier nuclear de Irán
fuera elevado al Consejo de Seguridad de la ONU", declaró
por su parte Straw.
Miembro
permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y, por tanto, con
derecho de veto, Rusia ha manifestado de manera reiterada su oposición
a que el problema nuclear iraní sea llevado a ese organismo
mundial.
Rusia
construye en Irán una central nuclear para la que se propone
suministrar material fusible, y defiende el derecho de Irán
a disponer de un programa nuclear civil bajo control internacional.
Para
la Unión Europea la cooperación rusa en el programa
nuclear iraní es esencial ante la próxima reunión
de la junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía
Atómica (OIEA) a finales de noviembre.
En
esa reunión se presentará un nuevo informe sobre Irán
y el OIEA puede decidir referir el caso al Consejo de Seguridad
de la ONU, que podría imponer sanciones contra Teherán.
"Valoramos
altamente la cooperación con Rusia en el OIEA y esperamos
ver qué se decidirá en la próxima junta de
Gobernadores", dijo el ministro de Exteriores británico.
Al mismo tiempo, Straw recordó que el acuerdo sobre garantías
del OIEA establece que en caso de que un país que haya firmado
el Tratado de No Proliferación lo trasgreda, esta situación
puede ser estudiada por el Consejo de Seguridad.
Antes
de la reunión de la "troika" ministerial con Lavrov,
la comisaria de Relaciones Exteriores de la Unión Europea
pidió a Rusia actuar en un "frente común"
ante el problema nuclear iraní.
"Irán
está en el orden del día, y la Unión Europea
y Rusia se han comprometido a impedir el surgimiento de una nueva
potencia que posea armas nucleares", dijo Ferrero-Waldner,
quien a diferencia de Lavrov admitió que entre la UE y Rusia
"en ocasiones hay divergencias sobre cómo alcanzar ese
objetivo".
"Pero
lo importante es que actuemos en un frente común en relación
a Teherán. No debemos dejar el menor asomo de duda de que
el desarrollo por Irán de un potencial nuclear militar es
inaceptable", recalcó la comisaria.
Además
de la problemática nuclear iraní, Lavrov y la "troika"
ministerial europea analizaron la situación en Oriente Medio,
las relaciones entre Siria y el Líbano, el arreglo de Kosovo
y también las situación en el espacio de la pos-soviética
Comunidad de Estados Independientes.
Lavrov
destacó que Rusia y la Unión Europea acordaron seguir
trabajando en el cumplimiento de las "hojas de ruta" para
la creación de cuatro espacios comunes: el económico,
de seguridad externa, justicia y seguridad interna, y cultura y
ciencia.
El
jefe de la diplomacia rusa indicó que se prestó especial
atención al marco jurídico de las relaciones entre
Rusia y la Unión Europea en vista de que su acuerdo de asociación
y cooperación expira en 2007. EFE
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