Luego
de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) emitió las credenciales
para entregárselas a los diferentes partidos políticos,
el delegado nacionalista Roberto Argueta manifestó su protesta
porque, según él, el documento no está debidamente
respaldado ni ofrece las garantías de seguridad que impidan
su adulteración.
Las
credenciales son indispensables para acreditar a 133 mil 820 delegados
suplentes y propietarios que representarán a los partidos
políticos que participarán en el proceso electoral.
Las
identificaciones de los delegados electorales únicamente
fueron retiradas por los liberales y demócratas cristianos,
no así por los partidos Innovación y Unidad, Nacional
y Unificación Democrática.
De
acuerdo al nacionalista David Matamoros, las credenciales fueron
emitidas sin la aprobación del Comité Consultivo que
integran todos los partidos políticos y tanto el papel como
el resto de los requerimientos son de fácil falsificación.
Como
muestra de esta aseveración, Matamoros mostró ante
los medios de prensa local una decena de copias de la misma credencial
sin rasgos de diferencias entre todas ellas.
Según
el representante nacionalista, esas muestras fueron hechas con un
papel adquirido en tiendas comunes de Comayagüela y agregó
que fueron copiadas “sin ninguna dificultad y con mínimos
esfuerzos tecnológicos”.
La
división entre los políticos en torno a las credenciales
y sus márgenes de seguridad agudiza las denuncias de fraude
que se han dado desde diferentes escenarios y ponen en precario
el proceso electoral a apenas dos semanas de los comicios donde
los hondureños elegirán a su próximo presidente,
128 diputados y 298 alcaldes.
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