Al término de una sesión maratoniana celebrada anoche,
el secretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones
(UIT), Yosho Utsumi, anunció que el compromiso prevé
la creación de un foro internacional para discutir las cuestiones
relativas a la red, sin modificar por el momento su estatuto actual.
La decisión tiene en cuenta
la propuesta hecha por la Unión Europea (UE) para constituir
ese foro, aunque por ahora excluye la internacionalización
del control de internet, tal y como deseaban los países emergentes
presentes en Túnez.
Los Estados Unidos han batallado
duro para no ceder en el control del sistema de dominios de la red,
confiado a la Corporación para la Asignación de Nombres
y Números (ICANN) establecida en California, que depende
del Departamento de Comercio.
El secretario de Estado adjunto
de Comercio, Michael Gallagher, admitió que el compromiso
satisface a su gobierno, añadiendo que consideraba "negativa"
la idea de instaurar un control multilateral de la gestión
de nombres de dominio.
"El objetivo de los EEUU no
es dominar la red sino asegurar y proteger su estabilidad, y mi
gobierno sigue siendo partidario del papel que puede jugar el sector
privado en el desarrollo de internet", subrayó Gallagher.
En definitiva, el compromiso no
resuelve nada por ahora, pero al menos permite a las Naciones Unidas,
organizadora de la cumbre, afirmar que no se llegó a la crisis
ni a la ruptura entre los 170 países participantes en un
asunto tan delicado como el futuro de la red.
La delegación estadounidense
hizo también constar que la posición de las firmas
privadas internacionales que asisten a la cumbre es la de sostener
el "status quo" actual de internet y, por añadidura,
el control de Washington.
Utsumi puso de relieve que la cumbre
de Túnez, con una cifra de 23.000 participantes, superior
a la esperada, es la mayor reunión internacional organizada
por la ONU en toda su historia.
El segundo tema de los que tratará
a partir de hoy la cumbre corresponde a una proposición del
presidente de Senegal, Abdulaye Wade, para la creación de
un fondo de solidaridad administrado por una Fundación, que
permita a los países del Sur aprovecharse de todas las ventajas
de las tecnologías de la información y la comunicación
(TIC).
Los presidentes de Nigeria, Olasegun
Obasanjo, y de la República Dominicana, Leonel Fernández,
son coautores de la propuesta, y van a reclamar en Túnez
un mayor aporte financiero de los países ricos para que el
fondo "despegue", habida cuenta de que hasta el momento
las contribuciones no superan los 5,5 millones de dólares.
Utsumi fue más allá,
al indicar que otro de los objetivos de la cumbre es que en 2015
estén conectadas a internet todas las localidades del mundo,
y en concreto unas 800.000 asiáticas, árabes y africanas,
calculándose que el costo de la operación ascendería
a unos mil millones de dólares.
Aunque el secretario general de
la UIT dijo que ese costo no representa más del uno por ciento
de las sumas invertidas en el mundo por la telefonía móvil,
varios delegados europeos estimaron que la meta propuesta por Utsumi
pertenece por ahora al terreno de lo hipotético.
El tercer "cesto" de los
trabajos de la cumbre concierne al establecimiento de los mecanismos
de seguimiento de las decisiones que serán adoptadas en Túnez,
lo que a juicio del secretario general de la ONU, Kofi Annan, es
absolutamente necesario para que las TIC aprovechen a todos.
En el terreno político, la
cumbre tiene como punto relevante la presencia del ministro israelí
de Asuntos Exteriores, Sylvan Shalom, al frente de una delegación
de 150 miembros, con la misión de establecer contactos con
los representantes árabes.
Y en el entorno de la cumbre no
falta la tensión generada por las acusaciones hechas por
varias organizaciones no gubernamentales a propósito de la
violación de las libertades y los derechos humanos por el
régimen tunecino.
Annan y Utsumi no han querido extenderse
sobre el asunto, limitándose a certificar que el primero
de ellos evocó ese problema en la conversación que
sostuvo con el presidente tunecino Zine el Abidín Ben Alí.
EFE
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