21 de noviembre de 2005

Tegucigalpa - Los candidatos presidenciales, el nacionalista Porfirio Lobo Sosa, y el liberal Manuel Zelaya Rosales, cerraron ayer sus respectivas campañas políticas en la capital, Tegucigalpa, en sendas concentraciones en las que prometieron transformar y traer cambios a esta empobrecida nación centroamericana.

Durante los más de ochenta días que duró la jornada proselitista, ambos aspirantes a la presidencia protagonizaron una permanente campaña de insultos y de acusaciones y contraacusaciones por parte de sus equipos políticos.

Pepe ofrece grandes cambios

El candidato presidencial del Partido Nacional, en el poder en Honduras, Porfirio Lobo, aseguró, al terminar su campaña, que si gana las elecciones del próximo día 27 promoverá "grandes cambios" en el país.

Ante miles de seguidores que le aclamaron en un estadio de béisbol de Tegucigalpa, Lobo reafirmó que las prioridades de su plan de gobierno son brindar "trabajo y seguridad" a los hondureños y "transformar la economía de los pobres".

El candidato oficialista, también presidente del Parlamento hondureño, aseguró que "vienen los grandes cambios" para el desarrollo de Honduras y que aplicará una fuerte política de seguridad para tener a "los delincuentes fuera de las calles".

La campaña para los comicios del 27 de noviembre termina hoy, según la Ley Electoral, que también prohíbe difundir encuestas.

Lobo concluyó su campaña en un acto en el que predominaron las vestimentas y banderas azules, color del Partido Nacional, poco después de que lo hiciera su rival del opositor Partido Liberal, Manuel Zelaya.

"Mel" Zelaya y "Pepe" Lobo son en principio los únicos candidatos con posibilidades de ganar la Presidencia de Honduras el próximo domingo, al ser sus partidos los mayoritarios.

El ganador sustituirá al actual mandatario, Ricardo Maduro, el 27 de enero de 2006.

Los candidatos de los partidos minoritarios Juan Almendares, de Unificación Democrática (izquierda); Carlos Sosa Coello, de Innovación y Unidad-Social Demócrata, y Juan Ramón Martínez, de la Democracia Cristiana, concluyeron sus campañas el fin de semana.

El candidato oficialista reiteró que combatirá a las pandillas o "maras" y reafirmó que Zelaya mantiene una posición favorable a estos grupos.

"Voy a usar todo el poder de mi Presidencia para devolver la seguridad y crear trabajo" para los hondureños, enfatizó.

Aseveró que "para que haya trabajo debe haber inversión y para que haya inversión debe haber seguridad", por lo que aplicará el "puño firme contra los delincuentes".

Lobo dijo que aprovechará la condonación de la deuda exterior de Honduras, la Cuenta del Milenio de la cooperación estadounidense y el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y EEUU para impulsar la economía y "crear trabajo digno" para los hondureños.

Manifestó, además, que se propone "transformar la economía de los pobres" mediante la reactivación del campo, para que "en vez de ser sede de pobreza sea fuente de riqueza".

Unos 3,9 millones de hondureños, de los siete millones de habitantes del país, podrán votar el 27 de noviembre para elegir un presidente, un vicepresidente, 128 diputados y 298 alcaldías municipales para el período 2006-2010.

Mel promete transformar el país

El candidato presidencial del opositor Partido Liberal de Honduras, Manuel Zelaya, terminó hoy su campaña para las elecciones del próximo domingo con la promesa de "transformar" el país si gana la Presidencia.

Zelaya cerró su campaña con un multitudinario acto en la plaza que lleva el nombre del Consejo Central Ejecutivo de Partido Liberal, al que asistieron miles de seguidores que ondeaban banderas rojo y blanco, los colores tradicionales de esa fuerza política.

La campaña para los comicios del 27 de noviembre termina hoy, según la Ley Electoral, que también prohíbe difundir encuestas.

El candidato liberal, quien medirá fuerzas en las urnas con el oficialista Porfirio Lobo, del Partido Nacional, pidió el voto de los hondureños "para transformar las estructuras de Honduras".

Zelaya y Lobo son en principio los únicos candidatos con posibilidades de ganar, al ser sus partidos los mayoritarios.

Los candidatos de los partidos minoritarios, Juan Almendares, de Unificación Democrática (izquierda); Carlos Sosa Coello, de Innovación y Unidad-Social Demócrata, y Juan Ramón Martínez, de la Democracia Cristiana, concluyeron sus campañas el fin de semana.

Zelaya señaló que los oficialistas "en cuatro años no han podido hacer nada por los hondureños, no han podido dar seguridad", pese a las promesas del actual presidente, Ricardo Maduro, a quien el ganador de los próximos comicios sustituirá el 27 de enero de 2006.

"Se habla mucho de seguridad en Honduras porque no hay seguridad, porque hay mucho crimen, hay mucho asalto, mucho homicidio, muchas violaciones y muchos delincuentes", apostilló el candidato opositor.

Remarcó que promoverá "las leyes que se necesitan para sacar adelante a este país" y que "Honduras necesita mejorar su nivel de vida", para lo cual hay que acabar con "los altos precios de la medicina, de los alimentos, del transporte y de los combustibles".

También dijo que impulsará la economía porque "produciendo más se genera más empleo, más educación", e indicó que "hay que abrir el sistema financiero para producir en el campo y darle la oportunidad a los productores".

El candidato oficialista cerrará su campaña esta noche en un estadio de béisbol de Tegucigalpa.

Unos 3,9 millones de hondureños, de los siete millones de habitantes del país, podrán votar el próximo domingo para elegir presidente, vicepresidente, 128 diputados y 298 alcaldías municipales para el período 2006-2010. EFE

 
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