El fraude electoral es consecuencia del uso masivo de aparatos digitales
como los teléfonos de última generación que
tienen incorporado sistema de grabación de audio y video
y que según los denunciantes serían utilizados por
activistas políticos en contra de voluntades electorales.
Según los denunciantes, el delito electoral se cometería
al momento en que el votante ejerza el sufragio y una vez marcada
su papeleta proceda a filmarla o a tomarle una fotografía.
Al momento de abandonar el centro de votación el elector
muestra como evidencia la foto o el filmado de su sufragio a un
operador político que le pagaría una suma de dinero
por haber votado en las casillas acordadas.
Los denunciantes aseguran que los partidos políticos poseen
alrededor de 10 mil teléfonos móviles con cámara
incorporada los que serían utilizados por igual número
de operadores “compra votos”.
Se estima que cada celular podría servir para comprar un
mínimo de 20 sufragios lo que representaría un cambio
en los resultados electorales.
Honduras se aboca a un proceso electoral general el próximo
27 de noviembre y en el mismo será escogido el próximo
presidente del país, su vicepresidente, 128 miembros del
Parlamento y 298 alcaldes municipales.
Este país centroamericano retornó a la democracia
a inicios de la década de los 80 y desde entonces no se han
podido erradicar los delitos electorales relacionados al fraude.
Esto
hace que los entendidos mencionen las “elecciones estilo Honduras”.
A los diferentes y tradicionales métodos y sistemas de fraude
ahora se le uniría el que puede realizarse mediante los teléfonos
celulares que imponen una modalidad de delito electrónico,
producto de la “era bits”. |