Pandillas, armas en la guerra política
   

23 de noviembre de 2005

Tegucigalpa - La campaña para las elecciones del 27 de noviembre en Honduras ha sido pobre en propuestas para sacar al país de la crisis, pero rica en confrontaciones entre el gobernante Partido Nacional y el opositor Liberal, los rivales históricos.


Una de las principales armas electorales son las "maras" (pandillas), que según las autoridades son responsables de gran parte de la violencia que sufren los hondureños, y que el Gobierno de Ricardo Maduro no ha podido erradicar aunque prometió hacerlo.

El candidato presidencial oficialista, Porfirio Lobo, presidente del Parlamento hondureño, ha retomado esa promesa y centra su campaña en el combate contra estas bandas de delincuentes juveniles lo que simboliza con un puño cerrado en señal de fuerza.

Lobo acusa a su rival liberal, Manuel Zelaya, de apoyar a las pandillas y asegura que un triunfo del partido opositor será también una victoria de la "Mara Salvatrucha", una de las más violentas.

Zelaya rechaza las acusaciones de Lobo, dice que él sí combatirá a las pandillas y señala que la violencia ha aumentado porque fracasó la política del "Gobierno Maduro-Lobo" contra ellas.

El candidato liberal también pide a los hondureños "castigar" con su voto al Gobierno de Maduro por su "mala" gestión.

Lobo basa sus acusaciones contra Zelaya en que éste ha dicho que suavizaría una reforma legal que en 2003 estableció, entre otras penas, 20 años de cárcel contra jefes de pandillas únicamente por ese cargo.

Dirigentes y activistas del Partido Nacional realizaron el 15 de noviembre una marcha en Tegucigalpa para criticar a Zelaya y a magistrados de la Corte Suprema de Justicia que cuestionan las penas contra las maras porque supuestamente son inconstitucionales.

Autoridades y organismos no gubernamentales tienen grandes diferencias sobre el número de miembros de las pandillas en Honduras.

Mientras sectores no gubernamentales sitúan el número entre 40.000 y 60.000, Maduro dice que podrían ser sólo unos 5.000.

Lobo también propugna la pena de muerte contra los culpables de delitos atroces, aunque Honduras la suprimió en 1957 y es signatario de convenios internacionales que la prohíben.

La confrontación entre oficialistas y liberales también tiene su lado ideológico, con la acusación de Lobo contra Zelaya de estar vinculado al ex presidente de Nicaragua (1985-1990) y líder sandinista, Daniel Ortega, lo que el opositor hondureño rechaza.

Lobo arguye que Zelaya y Ortega usan en sus campañas electorales la frase "poder ciudadano", a la que da tinte izquierdista.

Pero la campaña para las próximas elecciones carece de propuestas claras para resolver los problemas más graves de Honduras.

Los planteamientos y propuestas de los candidatos presidenciales "no logran articularse en ejes como la democracia, el desarrollo, género y políticas públicas", dijo un informe del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (CIPRODEH).

Lamentó que temas como "transparencia y corrupción, derechos humanos, seguridad ciudadana, narcotráfico, libre comercio, jóvenes, mujeres, migración y el agroforestal no sean asumidos de manera integral y tratados en profundidad dentro del discurso y mensaje electoral por los candidatos".

La campaña muestra "unos niveles de confrontación que han venido en aumento", añadió el CIPRODEH, un organismo privado que da seguimiento al proceso electoral, e indicó que ambos partidos mayoritarios cometen "incumplimientos" de la Ley Electoral.

Aunque la ley lo prohíbe, los partidos Nacional y Liberal han publicado encuestas en las que cada uno asegura llevar la ventaja, sin que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) haya sancionado a esos colectivos ni a los medios que difundieron los sondeos.

Los aspirantes a diputados por primera vez hacen campaña personal porque en estos comicios el votante podrá elegir a candidatos de distinto partido o bien votar por la lista de una sola fuerza política.

Los otros candidatos presidenciales son Carlos Sosa Coello (Partido Innovación y Unidad- Social Demócrata), Juan Ramón Martínez (Democracia Cristiana) y Juan Almendares (Unificación Democrática, izquierda). EFE

 
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