Los
Pech están asustadísimos porque nunca habían visto
tanta furia de la naturaleza, cuando hace tres días escucharon
los bombardeos de los árboles y piedras que arrastraron inofensivas
cañadas que corren alrededor de esta comunidad asentada sobre colinas,
donde se agruparon centenares de niños semidesnudos y descalzos,
hombres y mujeres, cuando se dieron cuenta de la presencia de LA TRIBUNA.
Allí nos encontramos con el padre
Miguel Ángel Martínez, director de la Pastoral Social de
la Iglesia Católica, que venía de conocer la situación
de los Pech.
La zona debe declarase en franja de desastre,
la situación es grave, la zona baja de Coyolito hasta La Balsa
está altamente dañada y urge que se auxilie a la gente,
la Iglesia tratará de auxiliar con limeñitos a la gente,
expresó.
En El Carbón no hay comida y en
tres días puede empeorarse en una emergencia, las comunidades están
olvidadas a varias horas de Santa María, y hay muertos, la situación
es crítica, los ríos han incomunicado a las personas, manifestó
el religioso.
Muchos ganaderos del lugar perdieron sus
hatos, entre ellos Donaldo Sarmiento, a quien se le ahogaron 40 reses
de una sola vez. Mientras esta tribulación se da en estos sitios,
la gente en los lugares donde han quedado atrapados gritan pidiendo auxilio:
¡Por favor envíennos comida!, voces que hasta el momento
no las ha escuchado Tegucigalpa.
Líder Pech urge ayuda en comida y medicinas
Por su parte, Amparo Catalán, líder
tribal, destacó que aquí perdieron todo su patrimonio en
cultivos, se destruyeron varias casas, hay muerte por todos lados.
"Hacemos el llamado al Gobierno porque
no contamos con alimentos, a la Cruz Roja que estuvo por acá queremos
el apoyo, aunque no se ha visto presencia de la administración
del presidente Maduro, tal véz se pone la mano en la conciencia
para que nos ayuden".
"Aquí
pasaron los militares, nada más, se quejó Aguilar, quien
dijo que "necesitamos medicamentos y alimentos, porque mi casa está
llena de damnificados y necesitamos provisión para ayudarle a la
gente", afirmó.
Quedamos
de brazos cruzados
El señor Ismael Alcántara
llora porque perdió todo, quedando con su familia de brazos cruzados,
los cultivos se perdieron para siempre, en El Sauce quedó todo
terminado.
También el señor Felipe
Castro, dueño de la única pulpería del lugar, se
vio obligado a vender todo al crédito al ver la calamidad de las
personas.
Don Ángel Martínez y su
familia perecieron todos, él era abastecedor de productos lácteos
en este sector.
Hay zonas devastadas en Río Verde
y Río Abajo donde se teme que todos murieron allí se nececita
ayuda inmediata porque la gente requiere que la saquen porque los ríos
no dan paso, la población allí puede perecer si no se les
socorre cuanto antes.
No
es todo mundo quien se atreve llegar hasta acá.
Tomado
de latribuna.hn
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