El
aparato, un AC-130 "Hércules" construido para el
transporte de tropas pero que estaba repleto de periodistas enviados
en misión especial, perdió altura poco después
de despegar tras incendiarse uno de sus motores.
El
piloto trató de realizar un aterrizaje de emergencia en el
propio aeropuerto de la capital, pero fue incapaz de controlar la
aeronave, que se estrelló contra la parte superior del edificio,
que por fortuna no se derrumbó.
Sin
embargo, los 90 viajeros a bordo del avión -ochenta pasajeros
y 10 tripulantes- perdieron la vida, al igual que otras 26 personas
que habitaban el
inmueble o que a esas horas transitaban por las calles del humilde
y populoso barrio de Shahrak e Tawhid, en el extrarradio capitalino.
"La
cifra de víctimas asciende a 116", confirmó una
vez concluidas las labores de rescate Mujtaba Mirabdollahi, portavoz
del Ministerio de Interior
citado por la agencia estudiantil de noticias ISNA, la segunda en
importancia del país.
La
tragedia pudo ser, no obstante, mayor, ya que en el edificio vivían
alrededor de 250 personas, la mayoría familias de miembros
del Ejército, informó uno de los agentes de los servicios
de socorro.
El
avión "Hércules", propiedad de las Fuerzas
Aéreas del Ejército iraní, tenía previsto
viajar al puerto meridional de Bandar Abbas y transportaba sobre
todo periodistas locales, enviados para informar sobre unas prácticas
militares previstas en este área costera que asoma al golfo
Pérsico.
Según
la Policía iraní, poco después de despegar
el piloto reportó a la torre de control del aeropuerto de
Mehrabad que sufría un problema técnico en uno de
los motores y que iba a intentar un aterrizaje de emergencia.
Varios
testigos indicaron que cuando el aparato se precipitó contra
el inmueble, una de las alas estaba envuelto en humo y llamas.
Momentos
después, la escena era dantesca, con miles de piezas del
fuselaje, e incluso cuerpos carbonizados, que caían sobre
la calle y los colegios vecinos, mientras la asustada población
corría de un lado a otro.
Incluso,
algunos de los habitantes del edificio se arrojaron al vacío
para huir del fuego, presas del pánico.
El
caos y la humareda obligó a cerrar todos los centros escolares
de la barriada y a evacuar a numerosos niños, algunos paralizados
por el miedo.
La
aviación iraní tiene uno de los parques aéreos
menos confiables del mundo, compuesto en su mayoría por aparatos
manufacturados en Rusia.
La
principal razón son las sanciones impuestas por Estados Unidos
hace 30 años, tras el triunfo de la Revolución Islámica
que derrocó al régimen del pro
occidental último Sha de Persia, Mohamed Reza Palhevi.
En
la ultima década, el país ha sido escenario de varios
accidentes aéreos, el más grave ocurrido el 19 de
febrero de 2003 cuando un aparato Ilyushin-76 se estrelló
en un área del sudeste del país, también por
motivos técnicos.
En
el siniestro perdieron la vida los 276 pasajeros del avión,
casi todos miembros del cuerpo militar de los Guardias de la Revolución.
EFE
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