Los
iraquíes están viendo avances concretos en sus vidas
cotidianas porque "hace un año estábamos luchando
en las calles y ahora la gente está comprando, comiendo y
no tiene miedo", dijo Bush en Washington, en un nuevo discurso
dirigido a contrarrestar las crecientes críticas a su política
en Irak.
"La reconstrucción no
siempre ha ido como esperábamos", pero ciudades como
Mosul y Nayaf son ejemplos palpables del progreso económico
y político, afirmó el presidente en su intervención
ante el Consejo de Relaciones Exteriores, un centro conservador
de estudios políticos.
En esas dos ciudades, añadió,
la gente comienza a ver los beneficios reales que puede ofrecer
una sociedad democrática.
Según Bush, ahora hay más
hospitales, más colegios, la gente tiene coches y teléfonos
celulares y hay miles de negocios nuevos.
Aunque dijo ser consciente de que
queda mucho trabajo por hacer y de que quedan también "días
duros" por delante, el presidente aseguró que EEUU acompañará
a los iraquíes en todo el proceso de reconstrucción
del país, no sólo en el ámbito económico
sino también en el político y el de seguridad.
El presidente lanzó un claro
mensaje a quienes dicen desde Washington que no es posible ganar
esta contienda y que las tropas estadounidenses deben regresar a
casa.
Según él, se equivocan
porque una retirada inmediata daría alas a los terroristas,
pondría en peligro al pueblo estadounidense y haría
más peligrosa la región de Oriente Medio.
"Eso no va a pasar mientras
yo sea el comandante en jefe", subrayó Bush, antes de
reiterar que "EEUU no saldrá corriendo de Irak".
"Vamos a completar la misión"
y "nuestras tropas volverán a casa con el honor que
merecen", pero sólo cuando se haya alcanzado el objetivo
de una "victoria completa", agregó.
Su discurso de hoy es el segundo
que ofrece en los últimos días sobre la guerra global
contra el terrorismo y se espera que todavía pronuncie otros
dos antes de las elecciones parlamentarias iraquíes del día
15.
Son intervenciones que se enmarcan
en la contraofensiva emprendida por la Casa Blanca para defender
su "Estrategia Nacional para la victoria en Irak" y neutralizar
la creciente impopularidad de la guerra que, desde su inicio en
marzo de 2003, ya se ha cobrado la vida de más de 2.100 soldados
estadounidenses.
Ayer, martes, fue el vicepresidente
Dick Cheney, y el lunes el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld,
quienes trataron de convencer a los ciudadanos y a los políticos
que critican la estrategia del Gobierno, en sendos actos similares
al que hoy protagonizó Bush.
Sin embargo, el mensaje del presidente
y de los pesos pesados de su Gobierno sigue sin calar en algunos
demócratas que acusan a Bush de no tener un plan claro para
lograr la victoria que pretende.
Es el caso de la líder de
la minoría demócrata en la Cámara de Representantes,
Nancy Pelosi, quien afirmó hoy que Bush está desconectado
de la realidad que se vive día a día en territorio
iraquí.
"Dice que la situación
de seguridad sobre el terreno es mejor y no es así",
según Pelosi, quien añadió que "más
de lo mismo en Irak no nos hará más seguros".
Para el senador demócrata
por Wisconsin, Russ Feingold, el presidente "debería
ofrecer un plan" a la opinión pública, con un
calendario concreto para concluir la misión militar en Irak,
en lugar de empeñarse en defender una estrategia que no funciona.
El ex presidente Jimmy Carter se
ha sumado al debate político sobre el conflicto iraquí
con unas declaraciones, divulgadas hoy por el diario "The Times
Herald-Record", de Middletown (Nueva York), en las que pone
en duda que las tropas estadounidenses puedan abandonar por completo
Irak algún día y apunta que, en su opinión,
tendrán que quedarse durante décadas. EFE
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