El
nuevo atentado ocurrió hacia las 11.00 hora local (09.00
GMT) cuando un suicida hizo estallar la carga explosiva que tenía
adosada al cuerpo en medio de los pasajeros del vehículo
en una estación de autobuses del barrio de Al Nahda, según
fuentes policiales y médicas.
"La
explosión ocurrió cuando el autobús iba a salir
de la estación con dirección hacia la ciudad de Naseriya",
a unos 400 kilómetros al sur de la capital, dijo a EFE el
capitán de Policía Salam Jatab, que no descartó
que las víctimas sean en su mayoría chiíes.
Según
Jatab, otros cuatro autobuses quedaron dañados por el ataque,
el más sangriento en Bagdad desde hace varios meses.
Las
fuerzas de seguridad acordonaron toda la zona en la que se produjo
el ataque, mientras que las ambulancias trasladaron a los heridos
a cuatro hospitales de Bagdad.
Esa
misma estación de autobuses, de la que parten vehículos
para las distintas ciudades del país, sufrió un triple
atentado en el que perdieron la vida más de 40 personas.
El
pasado martes, 27 policías perdieron la vida en un atentado
similar en el que más de 30 personas resultaron heridas,
perpetrado por dos mujeres en el interior de la Academia de Policía,
en el este de la capital.
El
Gobierno iraquí acusa a la insurgencia de intensificar su
campaña de violencia para hacer fracasar los comicios del
próximo día 15, en los que será elegido el
primer Parlamento no provisional desde la caída del régimen
de Sadam Husein, en abril de 2003.
La
inseguridad y las repetidas ofensivas de las fuerzas estadounidenses
e iraquíes en las áreas suníes han llevado
a la Asociación de Ulemas Musulmanes (AUM), que representa
a los árabes suníes, a anunciar que boicoteará
las elecciones.
Otros
grupos políticos suníes, incluido el Partido Islámico
Iraquí (PII), condenaron las campañas militares en
las zonas de esa comunidad, donde se concentra la insurgencia, pero
dijeron que participarán en las elecciones.
El
actual Parlamento iraquí está dominado por los chiíes
y los kurdos debido a que la comunidad suní, que representa
el 20 por ciento de la población de Irak, de 24 millones
de habitantes, boicoteó en su mayoría las elecciones
de enero pasado.
Las
tropas de EEUU, secundadas por fuerzas iraquíes, realizaron
en los últimos dos meses numerosas ofensivas militares en
distintas áreas de Irak, sobre todo en zonas fronterizas
con Siria y en el norte de Bagdad, con el fin de reducir la violencia
antes del 15 de diciembre.
El
Ejército de EEUU anunció hoy en un comunicado el fin
de la última de esas operaciones militares, iniciada hace
cuatro días en la ciudad rebelde de Ramadi (oeste), donde
las tropas detuvieron a ocho supuestos miembros de la red Al Qaeda
y descubrieron trece alijos de armas y explosivos, según
un comunicado militar.
Por
otro lado, fuentes policiales anunciaron hoy la muerte de dos efectivos
de la Guardia Nacional iraquí en un ataque de insurgentes
contra un puesto de control en el barrio de Al-Iskan, en el oeste
de Bagdad.
También
en Bagdad, un soldado estadounidense murió y otros dos resultaron
heridos cuando una bomba hizo explosión esta mañana
al paso del vehículo militar en el que viajaban por la calle
Al Canah (este), informaron portavoces del Ministerio de Interior.
El
mando militar de EEUU en Irak no ha comentado hasta el momento esta
información.
Al
menos 2.130 militares norteamericanos han perdido la vida en Irak
desde el inicio de la invasión de este país en marzo
de 2003. EFE |