"Por
supuesto que nada va a pasar en el Senado", dijo el líder
de la minoría demócrata en la Cámara Alta,
Harry Reid, al analizar la viabilidad del proyecto de los representantes
durante una rueda de prensa.
El proyecto presentado la semana
pasada por el representante republicano James Sensenbrenner y aprobado
por el Comité Judicial de la Cámara Baja -que este
legislador preside-, busca incrementar la seguridad en las fronteras
y castigar a las empresas que contraten inmigrantes indocumentados.
Al mismo tiempo, la iniciativa a
punto de ser sometida a votación en el plenario de la Cámara
de Representantes no contempla un programa de empleo para los once
millones de extranjeros indocumentados que se calcula que viven
en EEUU, como proponen el presidente George W. Bush y varios senadores.
"Estados Unidos necesita una
reforma inmigratoria integradora", dijo Reid.
Aseguró que "un buen
comienzo" sería un proyecto de ley presentado por el
senador republicano John McCain y el demócrata Edward Kennedy,
que contempla la creación de un programa de trabajo temporal
de hasta seis años y permite a quienes cumplan ciertas pautas
obtener la residencia permanente en el país.
"No vamos a convertir en delincuentes
a once millones de personas", dijo el representante demócrata
y próximo senador Robert Menéndez.
"Queremos asegurar nuestras
fronteras, pero también pensamos que debe haber una vía
a la legalización (de los indocumentados)", sostuvo.
EFE
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