Con
motivo de la celebración del Día Internacional del
Migrante, el relator aseguró que, "desde que se aprobó
la Convención, lo único que se ha conseguido es separar
aún más a los países de origen y destino, ya
que los primeros la han ratificado y los otros no".
Durante esta semana se ha reunido
en Ginebra el Comité para el Seguimiento de la Aplicación
de la Convención, que, hasta el momento, ha sido ratificada
por 34 países, entre los que no se encuentra ni un sólo
país europeo ni norteamericano.
En cambio, ha sido aprobado por
la gran mayoría de los latinoamericanos, así como
por buena parte de los del continente africano.
Para Bustamante, mientras en el
Comité se buscan medidas para reducir la vulnerabilidad de
los emigrantes, cada vez están más generalizadas las
prácticas que la aumentan, como la subcontratación
y el tráfico de mujeres y niños.
"Debemos seguir empeñados
en garantizar la protección de los emigrantes, sobre todo
la de los más vulnerables", subrayó.
El presidente del Comité,
Prasad Kariyawasam, enfatizó que "el nexo entre pobreza
y migración sigue vigente y reviste muchas formas".
A la reunión del comité
para el seguimiento de la aplicación de la Convención
acudió también Silvana Mastro, miembro de una agrupación
de trabajadores sin estatus legal en Suiza, con el objetivo de representar
a todos los que "tienen el sentimiento de vivir en una prisión
sin barrotes" en el país alpino.
Para la representante argentina
en el Comité, Ana Elisabeth Cubías, la "problemática
de la migración indocumentada es "responsabilidad tanto
del país de tránsito como de destino, por lo que todos
debemos trabajar unidos en pro de su protección".
Sólo en Suiza hay más
de 90.000 personas indocumentadas, de las que el 80 por ciento son
mujeres que se ocupan de tareas del hogar, proceden principalmente
de Latinoamérica (Ecuador, Colombia y Bolivia, sobre todo)
y tienen condiciones laborales muy duras", detalló Adela
Martín, de un grupo de apoyo a inmigrantes irregulares en
la Confederación.
Se calcula que en el mundo hay 185
millones de personas que viven fuera de sus países de origen,
más del doble que hace 25 años, según cálculos
de la ONU.
Sin embargo, la Organización
Internacional para las Migraciones (OIM) llama la atención
este año sobre los emigrantes más desamparados, que
no tienen recursos ni llegar o establecerse en las naciones de destino,
pero tampoco para regresar a sus casas.
"Los recientes acontecimientos
en el Africa Septentrional, donde los emigrantes irregulares procedentes
de la zona subsahariana intentan llegar hasta Europa ponen de relieve
-según la OIM- el sufrimiento de miles de personas abandonadas
en países de tránsito sin ninguna posibilidad de proseguir
su viaje ni de regresar segura y dignamente a sus hogares".
Igualmente, recuerda que hay miles
de personas abandonadas en cárceles de todo el mundo, que
no cuentan con documentos de identidad ni medios para volver.
En las últimas dos décadas,
la OIM ha prestado asistencia humanitaria a unos 12.000 emigrantes
desamparados, el 10 por ciento de ellos sólo durante el 2004,
entre los que se encontraban cerca de un centenar de niños
no acompañados.
Según su director general,
Brunson McKinley, "los emigrantes proceden, generalmente, de
países en desarrollo y sus gobiernos no cuentan con los medios
para ayudarles", al tiempo que "los de los países
de tránsito tampoco cuentan con recursos, por lo que ambos
suelen recurrir a la OIM".
A largo plazo, McKinley cree que
la solución pasa porque todas las partes implicadas reconozcan
y encaren la necesidad de elaborar programas migratorios laborales,
"que reducen la tentación de recurrir a traficantes
sin escrúpulos". EFE
|