El
Papa pronunció este mensaje desde la ventana de su estudio
del palacio apostólico en la Plaza de San Pedro, donde se
congregaron varios miles de fieles para asistir al rezo dominical
del Angelus.
En su alocución, el Pontífice
se refirió a la figura de San José como modelo de
hombre justo, que "acogió al hijo de Dios hecho hombre
y veló por su crecimiento humano".
Recordó que el fallecido
Juan Pablo II dedicó una meditación a San José
en la exhortación apostólica "Redemptoris Custos",
en la que puso "un acento particular en el silencio de San
José", que "no refleja un vacío interior,
sino al contrario, la plenitud de fe".
"Dejémonos 'contagiar'
del silencio de San José; tenemos mucha necesidad en un mundo
a menudo demasiado ruidoso, que no favorece el recogimiento ni el
escuchar la voz de Dios", animó el Papa.
Joseph Ratzinger concluyó
su mensaje con un llamamiento a la contemplación y la meditación
en "este tiempo preparatorio de la Navidad".
Tras el rezo del Angelus el Pontífice
saludó en diferentes idiomas, entre ellos el español,
en el que deseó a los fieles que la cercanía de la
Navidad "ayude a renovar vuestro compromiso cristiano y entrega
y a mantener viva vuestra esperanza".
El mensaje del Papa en la Plaza
de San Pedro se produjo después de una celebración
eucarística en la parroquia romana de Santa María
del Consuelo, en su primera visita como Obispo de Roma a una parroquia
de la Ciudad Eterna y con la que retomó una tradición
que seguía Juan Pablo II.
Esta
previsto que la próxima visita de estas características
tenga lugar el 19 de marzo, tercer domingo de Cuaresma, aunque todavía
no se ha informado de la parroquia a la que el Pontífice
acudirá.
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