Fue
en una pequeña comunidad del departamento de Oruro, a más
de 400 kilómetros al sur de La Paz, en el seno de una familia
humilde de agricultores.
Evo, como se le conoce popularmente, tuvo seis hermanos de los cuales
sólo sobrevivieron él y otros dos, Hugo y Esther.
En
su infancia fue pastor de llamas y cultivó la tierra estéril
de los Andes, a más de 3.000 metros de altura sobre el nivel
del mar y donde el producto por excelencia es la papa (patata).
Los
profesores de la pequeña escuela rural de su aldea natal
le recuerdan como un buen estudiante, pero Evo se quedó a
un paso de terminar la secundaria y a los 16 años se desplazó
con su familia a la ciudad de Oruro, donde realizó el servicio
militar.
Allí aprendió a tocar la trompeta en la banda castrense,
una de sus habilidades más reconocidas junto al dominio de
la pelota en un campo de fútbol.
En
los años ochenta del siglo XX emigró en busca de oportunidades
a la región tropical del Chapare, donde se introdujo en el
sindicalismo de la mano de los productores de coca y donde el domingo
obtuvo una firme victoria al conseguir casi el cien por cien de
los votos.
La
defensa del cultivo, que en Bolivia se utiliza para rituales y usos
alimenticios y medicinales desde tiempos ancestrales, aunque los
excedentes se destinan al narcotráfico, lo aupó a
la cúpula de los movimientos campesinos cocaleros.
El
periplo sindical de Morales, soltero y padre de dos hijos de distintas
madres, fue su trampolín a la política y en 1995 fundó
el Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos,
que acudió a las elecciones bajo la denominación de
Movimiento Al Socialismo.
Con
esta agrupación llegó al Congreso, pero no abandonó
la dirección sindical, lo que le generó duras críticas.
En
2002, cuando postuló por primera vez a la Presidencia, esa
dualidad le supuso la expulsión del Congreso por una supuesta
transgresión de la ética parlamentaria.
Un
castigo que, por contra, terminó en bendición, ya
que ese año consiguió un sorpresivo segundo puesto
en las elecciones generales, por detrás de Gonzalo Sánchez
de Lozada, gracias a un discurso directo con un marcado acento del
campo andino.
En
aquel momento tuvo su primer roce público con Estados Unidos,
cuando el entonces embajador norteamericano en La Paz, Manuel Rocha,
lanzó duros ataques en su contra.
Abiertamente
admirador del revolucionario Ernesto Che Guevara, asesinado en Bolivia
en 1967 por los militares, Evo fue promotor de protestas callejeras
y tuvo un papel destacado en la caída del ex presidente Sánchez
de Lozada, en octubre de 2003, así como de su sucesor, Carlos
Mesa, en junio pasado.
Pese
a que EEUU ha dicho que apoyará al próximo gobierno
boliviano, incluso si gana Morales, la preocupación de la
Casa Blanca es un secreto a voces.
Sus
proclamas "antiimperialistas", sus planes de despenalizar
el cultivo de la hoja de coca y nacionalizar los recursos naturales,
así como su afinidad con el cubano Fidel Castro y el venezolano
Hugo Chávez, alejan abiertamente a Morales de Estados Unidos.
El domingo, tras emitir su voto, exigió al presidente estadounidense,
George W. Bush, que retire a sus tropas de Irak y desaloje las bases
militares que su país tiene en Latinoamérica.
Y
es que la estela de Evo ha traspasado fronteras, como mostró
su participación en el foro alternativo en la última
Cumbre de las Américas en el que compartió protagonismo
con Chávez y el ex futbolista argentino Diego Armando Maradona.
El
sociólogo Alvaro García Linera, quien estuvo cinco
años en prisión por ser el ideólogo del extinto
Ejército Guerrillero Tupac Katari (EGTK), será el
vicepresidente del Gobierno boliviano. EFE
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