El viernes la Cámara de Representantes dio su visto bueno
a un proyecto de ley que se limita a endurecer las normas contra
la inmigración ilegal.
No obstante, Bush insistió
hoy en su rueda de prensa de fin de año en la Casa Blanca
en que este enfoque debe agrandarse.
"Debemos aprobar una reforma
migratoria amplia que proteja nuestras fronteras, fortalezca la
seguridad y cree un programa nuevo de trabajadores temporales que
alivie la presión en la frontera pero rechace la amnistía",
dijo Bush al inicio de su comparecencia.
Unos 11 millones de inmigrantes
indocumentados residen actualmente en EEUU y qué hacer con
ellos es un tema muy controvertido en el país, especialmente
entre los republicanos.
Los líderes de ese partido
en la Cámara Baja tuvieron que eliminar de su proyecto de
ley el apoyo al programa del presidente debido a las divisiones
en el seno de su propia bancada sobre el asunto.
Aún así, la Casa Blanca
respaldó esa propuesta legislativa. El Senado analizará
su propio proyecto migratorio en febrero y el líder de los
republicanos en esa cámara, Bill Frist, ya ha indicado que
pretende que en esa versión aparezca algún tipo de
programa de "trabajadores huéspedes".
La ley final será la que
emerja del proceso de armonización de los proyectos del Senado
y la Cámara Baja.
Bush prometió en la campaña
presidencial de 2000 la aprobación del programa para la regularización
temporal de los trabajadores sin papeles, pero los atentados del
11 de septiembre de 2001 y la guerra contra el terrorismo le distrajeron
de ese tema.
Tras ser reelegido el año
pasado rescató el programa. Sin embargo, el debate en la
Cámara de Representantes, dominado por los legisladores que
promueven la mano dura contra los inmigrantes ilegales, demuestra
los problemas a los que se enfrenta para lograr el apoyo de los
miembros de su propio partido. EFE |