Durante
el tiempo que fungió como ministro de seguridad, Álvarez
fue un severo crítico de los derechos humanos a cuyos representantes,
en una entrevista para Proceso
Digital, llegó a calificar como “congelados”
que se quedaron en el frezzer de la guerra fría, pero que
hoy paradójicamente solicita su amparo.
Según
fuentes fidedignas, tras su renuncia al cargo el ex secretario de
estado ha sido objeto de una serie de amenazas a su integridad física,
al punto que ha trascendido en círculos muy cercanos que
está considerando seriamente abandonar Honduras, junto con
su esposa e hijos.
Álvarez
fue pieza clave en la política de “cero tolerancia”
que lanzó a inicios de su gobierno el presidente Ricardo
Maduro y fue la punta de lanza para combatir tenazmente a las pandillas
juveniles que tenían aterrorizado a este país centroamericano
de siete millones de habitantes.
Además,
durante su gestión se infirieron duros golpes al crimen organizado
y al narcotráfico, lo que le valió que los jefes de
la mafia pusieran precio a su cabeza, como el mismo confesó
en varias oportunidades. Incluso, sobre él pesa una permanente
sentencia de muerte de las maras MS y 18, las más violentas
del país.
Limar
asperezas
Al cabo de una reunión con el comisionado de DD HH, Ramón
Custodio, el ex ministro declaró a la prensa que se apersonó
ante el doctor Custodio para agradecerle su apoyo durante su gestión
como ministro de Seguridad y limar algunas asperezas que se dieron
en los últimos tres años.
“Él
(Custodio) ha estado muy agradecido por mi visita y se ha puesto
a las órdenes para cualquier cosa que podamos hacer para
mejorar la situación de los derechos humanos de nuestros
ciudadanos, tanto en el país como fuera de él, estamos
totalmente dispuestos a cooperar”, dijo.
Álvarez
no ocultó el temor que existe por las amenazas que existen
en su contra y la de su familia. “golpeamos fuertemente al
narcotráfico; hemos hecho enemigos grandísimos en
lo que es el crimen organizado, tanto como capos de las drogas nacionales
e internacionales y también los pandilleros”, dijo.
Afirmó
que los pandilleros han comprometido su palabra de eliminarlo en
donde quiera que sea visto, sin importar hora, tiempo y lugar. “Ellos
están en la obligación de atentar en contra mía
o de mi familia”.
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Ante
esa situación, dijo que está a la espera que
el Estado le brinde la protección necesaria, ya que
de no hacerlo nadie va a querer comprometerse a asumir la
dirección de la secretaría de Seguridad porque
no van a contar con esa protección que solo les puede
brindar el estado hondureño. |
“Si
bien es cierto, nosotros hemos puesto nuestra cuota de sacrificio,
creemos que el Estado debería facilitarnos cierta infraestructura
para podernos brindar seguridad de aquí en adelante”,
afirmó.
Álvarez
confirmó que si no recibe esa protección del Estado
está considerando abandonar el país junto a su esposa
e hijos.
“Esa
es una opción, no le quiero mentir al pueblo hondureño,
siempre le ha hablado con la verdad y esa es una opción que
mi familia y su servidor salgan un tiempo para mientras las cosas
se enfrían un poco y como dice el dicho “darle tiempo
al tiempo”, aseveró.
Lamentó
que el Congreso Nacional no haya aprobado una iniciativa de ley
orientada a proporcionar seguridad a los altos funcionarios del
estado que trabajan frontalmente en la lucha contra la delincuencia
y el narcotráfico.
Protección
estatal
Al respecto, el comisionado de derechos humanos dijo que el Estado
debe brindarle protección a quien se ha esforzado por brindar
seguridad a los hondureños e indicó que así
como se le dio protección al ex fiscal general, Edmundo Orellana,
debe hacerse lo mismo con Óscar Álvarez.
“El
Estado debe sentir la obligación de brindar seguridad a quien
se ha esforzado por brindar seguridad, ahora abrimos, no un nuevo
capítulo sino un nuevo proceso de buscar y continuar buscando
la seguridad para el pueblo hondureño, para todos, no solamente
para los funcionarios y ex funcionarios y en el pasado ha habido
ejemplos”, dijo. |